Primero cumplió el sueño de tener un equipo de futbol profesional: el Xalapa 777. Ahora está a punto de inaugurar la Casa de Dios 777 en el Pueblo Mágico de Coatepec.
Un hogar cuyo concepto gira, naturalmente, en torno a su relación positiva, amistosa y de absoluto respeto con Jesús, con seres interdimensionales y con viajeros de otros planetas que, asegura, visitan la Tierra.
En el medio deportivo abundan los rituales espirituales para pedir o agradecer buenas actuaciones.

Es común ver altares en los vestidores, o jugadores hincarse para agradecer a Dios después de un gol o de conquistar un título. Pero el Yoyo va más allá: él quiso darle gracias a Dios de manera personal, decirle de frente “gracias”. Y lo consiguió.
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Yoyo Cortés y Heladio del Juncal, intercambiando opiniones sobre experiencias.
Inspirado en la frase divina “la fe mueve montañas”, logró —sin que nadie lo conociera y sin un centavo para sus traslados— quedarse en los Tiburones Rojos de Veracruz.
Pero aquí viene lo que él llama “lo divino”: tras firmar contrato lo enviaron a la Casa Club, donde compartió cuarto con Buendía, exjugador del Cruz Azul y del Puebla, quien resultó haber sido Cristo en la tradicional representación de Iztapalapa.
Hace poco supimos que el Yoyo fue entrevistado por los principales medios periodísticos de esta ciudad. Causó sensación porque respaldó cada una de sus historias con fotos, videos y datos exactos.
Además, le dieron amplios espacios (en Diario de Xalapa) para narrar sus vivencias. Incluso, durante una entrevista, Pepe Valencia, el conductor que lo cuestionaba aseguró ver seres de luz alrededor de su cabeza; algo insólito que quedó grabado en video.

Él afirma que la clave “Dios 7N 7D 7N” es de origen divino y que, gracias a ella, ha descifrado los principales enigmas de Jesús de manera exacta, sin dejar lugar a dudas.

Con esa clave anticipó la interpretación de la fecha maya 21-12-2012 como el regreso de Jesús… y sostiene que así fue, mostrando videos que, asegura, lo constatan.
Pero nada de esto ocurrió de la noche a la mañana. Durante 16 años viajó tres o cuatro veces al año a Cobá, Chichén Itzá y otras zonas mayas de la península de Yucatán para esperar y saber dónde aparecería Jesús. Lo esperó, lo vio y le agradeció personalmente los favores recibidos.

En los barrios de Azcárate y Rafael Ramírez se cuenta una anécdota muy conocida: el Yoyo quería ir a Mérida para probarse con los Venados de Yucatán de la Segunda División A. Como no tenía dinero para el autobús, planeaba irse pidiendo aventón. Y entonces ocurrió lo inexplicable: Ángel “Matute” García, campeón municipal de billar, llegó a su casa a jugar póker.
El Yoyo terminó ganándole unos cuantos pesos y, entre las cartas, Matute sacó un boleto de autobús a Mérida que había encontrado ese mismo día. El Yoyo se lo ganó… e incluso lo dejó sin camisa. Claro, luego le regaló una playera muy rota para que no pasara frío. Con ese boleto, al día siguiente viajó a Mérida y, pese a las dificultades, firmó contrato.
Otra historia ocurrió por aquella época: sus experiencias aparecían cada domingo en el prestigiado Diario de Xalapa, lo que llamó la atención de sus compañeros de póker.
Una noche, en casa de Heladio del Juncal, otro destacado exjugador profesional, lo retaron a demostrar que sus amigos interdimensionales podían bajar del cielo. El Yoyo aceptó.
Subieron a la azotea —era de noche— y le tomaron fotos solo y acompañado. ¿El resultado? Según los presentes, el Yoyo ganó el reto: pequeños seres de luz aparecieron en las imágenes.
Quien escribe estas líneas conoce al Yoyo desde hace más de tres décadas y ha vivido junto a él experiencias difíciles de explicar.
Él aseguró que Jesús vendría al Parque Los Tecajetes… y, según él, el Hijo de Dios vino. Lo mismo —dice— ocurrió en el Parque del Haya y en la zona arqueológica de Cobá.

Ahora asegura que Jesús vendrá a conocer su Casa 777 en Coatepec.
Mientras concluye la remodelación, cuando el pasillo de su casa está abierto, muchas personas piden permiso para admirar las plantas y la pequeña capilla que construyó para darle la bienvenida a Jesús. A invitación suya, lo constaté personalmente.
En unos días hará una sencilla inauguración. Asegura que estará presente el verdadero dueño de la casa: Dios.
Lo afirma el Yoyo. Esperemos…
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