Cruz Azul escribió una noche de carácter nato en el estadio Jalisco y, tras vencer 1-2 a Chivas, selló su boleto a la final del Clausura 2026 con un global de 4-3.
La Máquina golpeó desde el amanecer del partido. Al minuto cinco, Jeremy Márquez sorprendió a Óscar Whalley y encendió la ilusión celeste.
Pero el Guadalajara respondió de inmediato, impulsado por una afición que abarrotó su antigua casa. Apenas tres minutos después, Omar Govea sacó un zurdazo potente desde fuera del área para devolver la esperanza rojiblanca.

Entonces apareció la figura de Whalley, que sostuvo con atajadas memorables a unas Chivas cada vez más exigidas. El Jalisco coreó su nombre, mientras Cruz Azul insistía con paciencia y determinación.

La resistencia tapatía se quebró al minuto 66. Un disparo de Agustín Palavecino, desviado por Campillo, terminó dramáticamente en el fondo de las redes.

Chivas se lanzó con el corazón, reclamó dos posibles penales y peleó hasta el último suspiro, pero Cruz Azul defendió con oficio y temple para instalarse en la gran final, donde espera a Pumas o Pachuca.
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