FINAL QUE HONRÓ LA HISTORIA

El futbol, a veces, necesita de días  así,  de esos partidos que rompen inercias, que despiertan nostalgias y que recuerdan por qué este juego es pasión pura.

En la final de la categoría Máster de la Fundación de la Universidad Veracruzana, Nápoli volvió a levantar la mano, volvió a su vitrina de gloria y lo hizo a costa de un gigante,  el Dique, dueño de seis títulos consecutivos y símbolo histórico del futbol xalapeño.

SE JUGÓ fuerte en la final Máster.

El marcador fue 2-0, pero la historia detrás del resultado fue mucho más profunda.

Un primer tiempo sin lujos, pero con orgullo

Desde el silbatazo inicial, quedó claro que ninguno regalaría un centímetro. El balón vivió más en la media cancha que en las áreas; cada dividida se jugó como si fuera la última, y aunque las ocasiones de gol escasearon, abundó algo más importante,  la convicción.

UNA final que pasa a la história del balompie local.

Nápoli y Dique se neutralizaron con un futbol honesto, de sacrificio, de piernas fuertes y corazones decididos. Era el tipo de partido donde un error podía valer un campeonato.

«PELÉ» Maldonado (izquierda), a la caza de Sergio Amador.

Minuto 41, se abrió el ostión

Y ese momento llegó. Corría el minuto 41 cuando un servicio cruzado encontró a Nicolás Cruz, zaguero alto, firme, de esos defensores que imponen solo con la presencia. Esta vez no defendió sino que  atacó.

PROTAGONISTAS de ayer y hoy. Nápoli y Dique, grandes del futbol local.

La pelota le cayó para empalmarla desde fuera del área en un disparo seco, potente, imposible para Arnulfo García, el eterno guardián hilandero.

MUY disputado resultó el partido final de la división Máster.

El 1-0 no solo abrió el marcador,  cambió la energía del partido. Nápoli sintió que la historia estaba de su lado. Dique entendió que había que remar contracorriente.

La batalla emocional

El gol hizo más intenso cada roce, cada barrida, cada segundo. El Dique, acostumbrado a dominar finales, se encontró con un rival que no bajó los brazos y con un reloj que no perdonó.

JAIME «Pelé» Maldonado (izquierda), del Nápoli, presiona a Martín Olmos.

Los seis títulos consecutivos empezaban a pesar. La obligación de ganar se transformó en ansiedad. Nápoli, mientras tanto, jugó con la serenidad de quien entendió que la historia le ofrecía una oportunidad única.

MARTÍN Olmos, «motor» del Dique, fue copado en varios lapsos del partido.

Minuto 78: la estocada final

Cuando el partido agonizaba, Onnar Roa vio la pelota botar tras una salida apresurada del portero hilandero. Fue un toque sutil, preciso, casi poético. El  balón viajó por encima del arquero y terminó en el fondo de la red.

El 2-0 fue el golpe definitivo, un rugido colectivo, el instante en que Nápoli volvió a sentirse campeón después de tantos años sin aparecer en lo más alto de una liga.

LOS CORNEJO, familia de campeones.

Un triunfo que dignifica… y un gigante que no cae

Nápoli celebró con el corazón desbordado. No era solo un título; era el regreso esperado, la reivindicación, la confirmación de que los ciclos pueden renacer.

Pero esta final también honró al Dique. Perder una corona después de seis campañas de dominio no es fracaso, es un recordatorio de su grandeza.

LOS minutos finales del cotejo fueron un barril de pólvora.

 El equipo que dirigen  Raúl y Manolo Quiroz aceptó el resultado con la gallardía que solo tienen los clubes históricos.

UN GRANDE del futbol local: Dique.

Y la historia pesa. En 2026 el Dique cumplirá 100 años desde su conformación oficial (1926) con jugadores de  la antigua fábrica de hilados y tejidos. No existe derrota que empañe un legado así.

RENÉ Olmos, todo pundonor y entrega. Irreprochable labor del «Capi».

Un arbitraje a la altura

El central Adrián Osorio firmó una actuación sólida, siempre cerca de la jugada, aplicando el reglamento con criterio humano y firmeza.

LOS CAPITANES Javier Zavaleta (Dique) y Nicolás Cruz con la tripelta arbitral.

A su lado, Alejandro Oferto y Juan Melchor Valencia completaron una tercia que mantuvo el orden en un partido cargado de emociones.

NÁPOLI, merecida obtención del título.

Un cierre digno del futbol que amamos

La final de la categoría Máster terminó como deben terminar los grandes partidos: con intensidad dentro de la cancha y respeto fuera de ella.

JUGADORAZOS: Carlos y Jaime Maldonado Galindo.

La ceremonia de premiación selló una tarde que quedará en la memoria, no solo por el campeón, sino por el futbol bien jugado, por la nobleza en la derrota y por el espíritu que engrandece este deporte.

ARMANDO Ávila posa con el trofeo de campeón.

Napoli volvió a la gloria. El Dique reafirmó su grandeza y el futbol, una vez más, ganó.

Premiación

Al terminar el encuentro, se realizó la ceremonia de premiación y clausura.

Facundo Pacheco Rojas, director general de la Fundación UV  encabezó  el acto, acompañado por  Carlos Alberto Castillo Salas, gerente del Campus para la Cultura, las Artes y el Deporte de la Universidad Veracruzana y Héctor Hugo  Arellano Castillo,  promotor deportivo de la Fundación UV.

Miguel Gavidia, del Dique, recibió el trofeo de monarca de goleo individual (26 tntos en la campaña). Luego  avanzó la plantilla de los subcampeones y recibieron medallas y trofeo.

Y como los últimos serán los primeros,  quienes cerraron el acto fueron los nuevos monarcas del futbol Máster, los napolitanos quienes  recibieron sus preseas.

Emotivo

Con trofeo  pasando entre brazos de los jugadores, la plantilla napolitana se acercó a la maya que divide la grada de la cancha para festejar con sus seguidores.

Fue un momento emotivo, lo que varios de los más jóvenes no habían experimentado.

Alineaciones

NÁPOLI: Carlos del Río, Adolfo Tello, Jaime Cornejo, Nicolás Cruz, Pablo Ceballos, Roberto Lozada, Jorge Hernández, René Bonilla, Juan García, Alfonso de la Cruz y Armando Ávila. La lista se alarga con  Ariel Landa, Onnar Roa, Jorge Hernández, Jaime Maldonado, Guillermo Martínez, José García y Roberto Lagunes.

DIQUE: Arnulfo García, René Olmos, Esteban Quiroz, Martín Olmos, Melitón Escalante, Javier Zavaleta, Arturo Báez, Manuel Castillo, Antonio Galván, Miguel Gavidia, Guadalupe García, Gerardo Andrade, Pedro Pulido y Sergio Amador.

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