Cien años no caben en una semana… pero el Barrio del Dique encontró la forma de abrazarlos.
Las calles que alguna vez vieron salir a los obreros de la antigua fábrica de hilados y tejidos DEL Dique —la misma que dio identidad, trabajo y orgullo— volvieron a llenarse de vida.

Fue como si el tiempo hubiera decidido hacer una pausa para mirar hacia atrás. Ahí, donde el polvo y el sudor se mezclaban con sueños sencillos, nació también el futbol: un equipo de trabajadores que en 1926 quedó inmortalizado en una fotografía, hoy convertida en testimonio fundacional.

Esa imagen, más que papel, es memoria viva.
Durante una semana, el Dique no solo festejó. Celebró su historia hilandera, su espíritu comunitario y su vocación deportiva. Fue el arranque de un 2026 que promete seguir latiendo al ritmo de sus raíces.

El festejo comenzó con un desfile multitudinario, donde generaciones enteras caminaron juntas, como si cada paso fuera un hilo que tejía pasado y presente.

Luego, la actividad no se detuvo: el balón rodó en el cuadrangular juvenil, el diamante recibió a niños y veteranos del béisbol, y las duelas vibraron con el basquetbol. El deporte, como hace un siglo, volvió a ser punto de encuentro.
Pero el Dique es más que juego. En el teatro J. J. Herrera, la poesía abrió otro cauce para la emoción; mientras que la ciencia, el arte y la cultura se hicieron presentes como prueba de que este barrio ha sabido crecer sin olvidar de dónde viene.

La explanada del Parque Murillo Vidal retumbó con el boxeo, en una velada que recordó que aquí también se pelea, pero con disciplina y pasión.
Uno de los momentos más significativos fue la instalación de una placa en la escuela primaria Francisco Ferrer Guardia, edificada en terrenos que alguna vez fueron donados para la educación de los hijos de los trabajadores. Ahí, donde se siembra futuro, quedó grabado también el reconocimiento al pasado.
Y como no podía faltar el futbol —ese mismo que nació entre telares y jornadas largas—, se vivió una “cáscara” especial en la cancha 1 de la Unidad Deportiva Universitaria.
Ex profesionales e invitados se dieron cita, entre ellos los ex Tiburones Rojos de Veracruz Pascual Ramírez, Elías Ledezma y Edgar Andrade, quienes devolvieron al público la emoción de ver rodar la historia en cada toque.

Nada de esto habría sido posible sin la labor incesante de quienes tejieron este festejo: José Alberto Pérez Fuentes, como orquestador principal; Luis Pérez Córdoba, en la coordinación general; Alberto Aburto Ríos en la tesorería; Francisco Barradas Montano como secretario; y Sergio Rafael Santos Monfil al frente del Comité Directivo.
La semana cerró como comienzan las mejores historias: en comunidad. Una verbena en el corazón del barrio reunió a colonos, organizadores e invitados en una comida donde no solo se compartió el pan, sino también la memoria.

Ahí también se entregaron reconocimientos a deportistas, artistas y talentos surgidos del Dique, confirmando que este lugar no solo produce historia, sino también identidad.
Porque al final, el centenario no fue un punto de llegada. Fue apenas el inicio.
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