El telón volvió a levantarse en el Estadio Azteca, pero la noche quedó lejos de la épica que prometía. México y Portugal firmaron un 0-0 desangelado este 28 de marzo.
«PIOJO» Alvarado (izquierda), de México, punzante, pero sin gol.
Fue un amistoso que sirvió más como espejo incómodo que como celebración plena de la reapertura del Coloso de Santa Úrsula, a poco más de dos meses de recibir la inauguración del Mundial.
Asistencia
Fueron 81,344 voces las que colmaron las gradas tras 22 meses de remodelación.
EL COLOSAL escenario abrió sus puertas nuevamente.
El himno nacional retumbó con la solemnidad de las grandes ocasiones —con Álvaro Fidalgo entonándolo como titular por primera vez— y la escena parecía lista para una noche de reencuentro entre selección y afición.
PORTUGAL fue doblemente peligroso en la primera parte del partido.
Pero el balón pronto desnudó otra realidad.
El equipo de Javier Aguirre mostró poco filo, poco ritmo y menos imaginación. Un Tri parchado —con hasta ausencias, seis de ellas habituales titulares— nunca logró imponer condiciones ante un Portugal que, incluso sin Cristiano Ronaldo ni Rafael Leão, manejó mejor los tiempos del partido.
RAÚL Jiménez, muy custodiado.
La ocasión más clara del encuentro llegó al minuto 26, cuando Gonçalo Ramos sacudió el poste, en un aviso que México apenas supo responder.
Hubo que esperar hasta el minuto 80 para encontrar un atisbo de reacción local.
ÁLVARO Fidalgo, apenas y se vio.
Fue un remate de cabeza de Armando González quedebió ser gol. el delabntero de las Chivas y actuial mnonarca de goleo de la Liga MX entró de frente al arco lusitano, sin marca, pero con nulo tino.
OTRA escapada del «Piojo» Alvarado.
Tras su testrazo el balón pasó cerca del poste, pero no alcanzó a encender la ilusión. El resto fue un ejercicio espeso, de pases laterales y escasa profundidad, que terminó por impacientar a la grada.
Porque si algo no faltó fue ambiente… al inicio. El Azteca volvió a vibrar, sí, pero también volvió a incomodarse.
HUBO momentos de tensión entre jugadores.
Los abucheos al silbatazo final marcaron el contraste entre la fiesta anunciada y la realidad exhibida en la cancha. Incluso, en medio del desencanto, reapareció el grito homofóbico dirigido hacia el guardameta mexicano, una sombra persistente que amenaza con empañar la antesala mundialista.
Lamentable
La noche, sin embargo, quedó atravesada por un hecho mucho más grave. Durante el partido, se reportó el fallecimiento de un aficionado tras caer de un nivel a otro del estadio, presuntamente en estado de ebriedad.
Un episodio que apagó cualquier intento de celebración y obligó a recordar que el futbol, incluso en sus noches más simbólicas, no está exento de tragedia.
Lazo negro
México también jugó con un lazo negro en la manga derecha, en señal de luto por el fallecimiento del padre de Raúl Jiménez, añadiendo un tono sobrio a una velada ya de por sí cargada de contrastes.
Así, la reapertura del Azteca dejó sensaciones encontradas: el orgullo de recuperar un escenario histórico y la preocupación de ver a un equipo que, a estas alturas, sigue sin respuestas claras.
Ante Bélgica
El siguiente capítulo llegará pronto, cuando el próximo martes el Tri enfrente a Bélgica en Chicago. Los belgas golearon este sábado 5-2 a Estados Unidos. Pero la pregunta, inevitable, ya quedó instalada: ¿hay tiempo suficiente para transformar las dudas en certezas antes de que el mundo mire hacia este mismo estadio?
PARA el Tri viene otra prueba de fuego, los belgas quienes golearon a EU.
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