A los 73 años, muchos piensan que la vida debe vivirse con calma, en reposo, viendo desde lejos cómo otros corren detrás de un balón.
Pero Julio Cedillo Tejeda no entiende de pausas ni de distancias. Para él, el futbol sigue siendo ese motor que lo empuja a levantarse, a correr, a luchar, a meter la pierna fuerte y a buscar siempre el gol. Porque el amor al futbol no se mide en edades, sino en pasiones.
En la cancha, su pequeña figura impone respeto. Obviamente no tiene la velocidad de un veinteañero, pero transmite algo valioso: la entrega. Julio corre, defiende, ataca, ordena, se entrega entero.

Se encomienda
“Yo le pido a Dios que apoye a todos los jugadores. No nada más a mí, sino a todos los que participamos”
Y cuando el silbatazo final llega, deja sobre el césped lo más importante que un deportista puede regalar: respeto y ejemplo.
“Antes dejaban jugar más, era más técnico, mucho toque”, recuerda con nostalgia, comparando aquellos días de su juventud con el futbol actual, más rudo, más pesado, más físico.

Pero ni esa dureza lo detiene. Julio sigue ahí, entre el roce y la batalla, fiel a su estilo.
Lo vimos entregarse a fondo en el juego en el que su equipo Deportivo Gotcha empataba 1-1 con Doña Ali, en el Torneo del Club Deportivo Soccer que se juega en la cancha del “Dique”, frente al Velódromo Internacional.
A los 20 años soñó, como muchos, con llegar al profesionalismo. En Xalapa, sin embargo, las oportunidades fueron escasas.
“Aquí hace falta mucha promoción y apoyo para que varios jugadores, que son muy buenos, lleguen a la Primera División”, afirma con la sinceridad de quien sabe lo que costaba hacerse un lugar en ese mundo.
Hincha del Cruz Azul y del Barcelona, admirador de Fernando Bustos, Pelé y Ronaldo, Julio se formó bajo referentes que marcaron generaciones enteras.
Y cuando se le pregunta qué representa El Dique, no duda: “Es el barrio más popular futbolísticamente, siempre ha estado en los primeros lugares. Es el mejor barrio futbolísticamente hablando”.

Hoy, jubilado del Ayuntamiento de Xalapa, sigue regalando lecciones cada vez que pisa una cancha.
No busca la gloria ni los reflectores, busca simplemente el placer de jugar.
“Yo le pido a Dios que apoye a todos los jugadores. No nada más a mí, sino a todos los que participamos”, dice, mostrando una humildad que lo define tanto como su entrega.
Corre con el corazón
Julio Cedillo Tejeda nació en Xalapa el 29 de enero de 1952. Se enamoró del futbol en las calles, lo hizo suyo en las canchas y hoy, con más de siete décadas a cuestas, todavía corre con el corazón de aquel joven que soñaba con ser profesional.
Respeto. Esa es la palabra que resume lo que inspira. Respeto porque nunca deja de jugar. Respeto porque sigue luchando cada balón como si fuera el último. Respeto porque representa lo más puro del futbol: pasión sin caducidad.
Julio Cedillo no es sólo un jugador veterano. Es un homenaje viviente al futbol.
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