En Chivas siempre se presume grandeza, tradición y exigencia. Pero los gestos —sobre todo los simbólicos— suelen revelar la realidad más que cualquier discurso institucional.
Y el “reconocimiento” que Amaury Vergara decidió entregarle a la “Hormiga” González por su título de goleo del Apertura 2025 encendió críticas entre figuras históricas del club… y con razón.
Allegados al Rebaño, particularmente exjugadores que prefirieron no dar su nombre “para evitar roces” con el dirigente, calificaron de ridículo el obsequio que Amaury le dio al delantero: una figura japonesa de Rin Itoshi, personaje del anime Blue Lock.

“Qué ridiculez entregarle un muñeco japonés”, lanzó uno de ellos desde Guadalajara. Otro remató: “En Europa, a los goleadores les dan autos, casas o un aumento salarial considerable. En Chivas lo hacen de manera risible”.
Y es que la escena fue por lo menos desconcertante.
Durante la entrega, Amaury tomó la palabra para justificar el gesto:
“Teníamos un tiempo sin tener un campeón de goleo en Chivas y quiero compartir con ustedes un reconocimiento que le quiero hacer a la Hormiga”.
Acto seguido, le extendió una pequeña caja de cartón mientras el plantel aplaudía de fondo. El empresario incluso bromeó:
“Te lo busqué por todo Tokio…”.

Dentro estaba la figura coleccionable de Rin Itoshi, vistiendo el uniforme azul y pateando un balón, personaje al cual la “Hormiga” ya había aludido en festejos previos. El simbolismo podría entenderse… si no fuera porque se trata del máximo anotador del semestre en el club más popular del país. No es un detalle menor: es un logro que normalmente marcaría historia y se celebraría a la altura de un club grande.
Pero en Chivas, últimamente, la vara parece estar cada vez más abajo.
El detalle anime no es el problema por sí solo; es lo que revela. El contraste entre el discurso de grandeza y los gestos de amateurismo.
El club que presume ser “el más mexicano” terminó homenajeando a su goleador con un juguete japonés, mientras su propia gente —la de peso histórico— observa incrédula.
Las figuras que construyeron la identidad del Rebaño no cuestionan el anime, ni la afición del jugador.

Cuestionan la falta de seriedad de una directiva que se supone debe guiar a un grande con visión, jerarquía y profesionalismo. Porque mientras en otros clubes los logros se reconocen con incentivos reales, en Chivas se reduce todo a un momento anecdótico para redes sociales.
La “Hormiga” merece más.
Y Chivas, si en verdad aspira a recuperar su grandeza, también.
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