El viento de la tarde arrastra el eco de los gritos, el golpeteo del balón y el murmullo de las gradas. En a un lado de la banca del Coapexpan, sentado en su silla de ruedas, Víctor Manuel Torres Méndez vive el partido con la misma intensidad con la que, hace más de cuarenta años, se lanzaba a barrer un balón dividido.

En aquellos días, no había delantero que, sin pensarlo dos veces, se atreviera confiadamente a encarar al zaguero del barrio rojo. Y es que pasaba el balón o la pelota, pero no había luz verde para ambos.
Además de ser un líder en la zaga, su habilidad y control de pelota lo animaban a jugar adelante, en la banda, la misma que le sigue acompañando como fiel amiga y confidente.
Rabioso
Le decían el “Rabioso”, no por ensuciar el juego, sino por el carácter con que defendía cada centímetro de terreno. Jugaba fuerte, con los dientes apretados y el corazón a mil, pero jamás con la intención de lastimar a nadie. Era fútbol de barrio, del bueno, del que se gana a pulso y se recuerda toda la vida.

En el Centro Deportivo Ferrocarrilero, escenario del torneo más prestigioso de la época, levantó trofeos que todavía brillan en la memoria de quienes lo vieron jugar.
También con Venusca
Después llegó su paso por el Venusca, equipo con el que, sin saberlo, escribiría el último capítulo de su carrera en la cancha. Un infarto, después de la dura batalla contra una trombosis que le costó una pierna, lo obligó a colgar los botines.
Con los “venusinos” ganó un título, memorable por cierto, al vencer en la final al Dique.

Pero el futbol no se cuelga, no para alguien como él
Hoy, las jugadas las sigue desde la raya, pegado al banquillo donde dirige Juan Manuel “Juanelo” Torres, compartiendo estrategias, animando, lamentando las fallas y celebrando como un hincha más cada acierto de los “Rojos”.
Su voz todavía retumba en el barrio, su mirada todavía lee el partido como aquel defensa que lo veía todo.
En Coapexpan, su nombre se pronuncia con respeto. Los veteranos lo recuerdan como un muro, los jóvenes lo ven como ejemplo.

Porque Víctor Manuel no es solo un exjugador: es un ícono del futbol popular barrio xalapeño, una leyenda viva que demuestra que se puede seguir en la cancha aunque las piernas ya no corran.
Y ahí sigue, bajo el sol o la llovizna, con la pasión intacta. Porque mientras haya un balón rodando, el “Rabioso” seguirá jugando.
La Ficha
Nombre: Víctor Manuel Torres Méndez
Edad: 71 años
Nacimiento: 7 de septiembre de 1954
Apodo: El “Rabioso” o “El Chisguete”
Posición: Defensa
Equipos: Coapexpan, Colfraima
Logros: Campeón en el torneo del Centro Deportivo Ferrocarrilero
Retiro: 1986 luego de perder una pierna por trombosis
Legado: Ícono del fútbol del popular Coapexpan, ejemplo de pasión y resiliencia
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