DIQUE FESTEJA EN SÁBADO SIN FINAL   

Convivencia, historia y esperanza rumbo a la gran final del Torneo Premier

El barrio del Dique volvió a latir como en sus mejores tiempos. Jugadores, familias y amigos se dieron cita en la casa de José Alberto Pérez Fuentes, el popular “Choco”, para celebrar el cierre de una campaña histórica en el Torneo Premier y encender la ilusión de cara a la final.

Un anfitrión de primera

Con el apoyo de su esposa Paty, “Choco” Pérez abrió las puertas de su hogar para recibir a toda la familia del Dique.

Entre platillos, música, anécdotas y baile, la cita se convirtió en un homenaje a la unión y al espíritu de barrio.

“Gane quien gane, de todas maneras el título se queda en Dique”, sentenció “Choco” Pérez, convencido de que la gloria no saldrá del popular barrio.

LORANCA, «Pato», Ledo y Chimal.

La visión del timonel

En medio de las bromas y abrazos, Gil Galván, entrenador del equipo finalista, también se dio tiempo para reflexionar.

COMO una gran familia.

Será su segunda final consecutiva al frente del Dique, y aunque reconoce la presión, mantiene los pies en la tierra.

RAÚL Serrano, Orlando Polo, Eduardo Aguilar y Chucho del Moral.

“No es una rivalidad con Buena Vista, es un juego nada más. Lo importante es que el barrio siga mostrando que el futbol es identidad y familia”, expresó el estratega.

Historia y presente

La reunión no fue solo un festejo. También recordó el peso de la historia. En 2026 se cumplirá el centenario de la fundación del primer equipo del Dique, una herencia que mantiene viva la pasión en cada generación.

CARLOS Casillas con su esposa Paty.

El ambiente

Sabrosos platillos, música para todos los gustos, historias que nunca pierden vigencia y una convivencia que se prolongó hasta altas horas. Así se vivió una noche en la que la amistad y la identidad fueron protagonistas.

JUVENCIO Chimal, Pedro Ledo, Roberto Herrera y Juan Manuel Gómez.

Lo que viene

La familia del Dique ya mira hacia adelante. El duelo ante Dique Buena Vista mantiene en vilo a jugadores e hinchas. La emoción durará al menos una semana más, siempre y cuando el clima no obligue a posponer la cita con la historia.

Por ahora, el Dique ya demostró su grandeza: un equipo con fuerza en la cancha y un barrio que late como una sola familia.

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