El futbol mexicano volvió a escribir una página oscura en su historia internacional. Puebla, Toluca, Tigres y Pachuca, cuatro representantes de la Liga MX, se despidieron de la Leagues Cup de manera dolorosa y dejaron en evidencia que, a pesar del discurso de “competitividad” y “tradición”, la realidad es que el balompié azteca sigue rezagado frente al crecimiento del futbol estadounidense.

El primero en caer fue Puebla, que luchó con gallardía ante Seattle Sounders, pero terminó sucumbiendo en penales 4-3. Le siguió Toluca, que también se fue desde los once pasos, 6-5 frente a Orlando City, en un duelo que expuso la falta de contundencia choricera en los momentos clave.
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La eliminación más amarga vino de Tigres, que cargó con la frustración de haber regalado el partido al Inter de Miami. Dos penales cometidos por Javier Aquino significaron un 2-1 lapidario para los felinos, quienes quedaron lejos de las expectativas que su nómina y experiencia imponían.

Finalmente, Pachuca representaba la última esperanza para el futbol mexicano en el torneo, pero se topó con un LA Galaxy práctico, contundente y sin titubeos. El 2-1 dictó sentencia y terminó de borrar cualquier rastro tricolor en la competencia.
Un anutgol de Alonso Aceves (27′) y un tanto más de Marc Reus (37′) marcaron el destino de los Tuzos que siguieron la ruta de la derrota.
«Alemao», que en realidad se llama Alexandre Zurawsky, descontó en los últrimos instantes del juego con un golazo liego de parar el balón con el pecho y luego haciendo una media tijera para el 2-1 definitivo.

El saldo es devastador: la Liga MX se queda fuera antes de lo esperado, sin un solo equipo en pie, dejando claro que la superioridad ya no es mexicana, sino estadounidense.

Mientras en México se insiste en hablar de jerarquías y tradición, en Estados Unidos se construye un proyecto sólido, con infraestructura, planeación y resultados que hablan por sí solos.

Lo ocurrido no es un accidente aislado. Es un reflejo de un futbol que vive entre excusas y parches, incapaz de dar el salto de calidad que exige el presente.
La Leagues Cup 2025 se recordará como un episodio vergonzoso, una muestra más de la mediocridad que persigue al balompié azteca y que, de no corregirse, seguirá escribiendo capítulos de frustración.
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