DELFINES CONFIRMA SU REUNIÓN NAVIDEÑA

La voz de Paulino “Cally” Olmos Mendoza suena a nostalgia, pero también a festejo. Como si cada diciembre, la historia del equipo albinaranja se reanimara sola, sin necesidad de grandes discursos.

“Ya está confirmada”, dice con esa mezcla de camaradería y emoción que solo los viejos vestidores saben explicar.

DELFINES y su estela histórica.

La cita está puesta: lunes 22 de diciembre, 11 de la mañana, en el estadio Antonio M. Quirasco. Ahí, donde alguna vez los Delfines de Xalapa brillaron en Tercera  y  Segunda División, volverá a rodar el balón en una cascarita amistosa que, si todo sale bien, será ante el Botafogo de Veracruz.

EN 2024 los cetáceos se reunieron en el «Ferro».

Hermandad

“Por la gracia de Dios que seguimos con bien”, dice Olmos.

“Tentativamente, porque no nos ha confirmado. Si no, ya buscaremos otra opción”, aclara Cally, sin perder la chispa.

PAULINO Olmos, de nuevo organizador.

Después, como dicta la tradición, vendrá lo también importante: compartir la sal, el alimento y la bebida, como lo han hecho por más de tres décadas.

Nada de protocolos, nada de grandes producciones. Solo la hermandad que sobrevive al tiempo, a las distancias y a los compromisos de cada uno.

IGNACIO «Cone» Díaz Parra (izquierda) y René «Capi» Olmos Mendoza.

“Son 35 largos  años”, recuerda Cally. Y lo dice con el peso simbólico de quien sabe que no todos los equipos, ni siquiera los campeones, logran mantenerse unidos tanto tiempo después del silbatazo final.

SIEMRE unidos por la historia que sigue viva.

Algunos ya no pueden asistir, otros siempre están, fieles al llamado anual. Lo único que importa es verse, saludarse, contarse las anécdotas que ya todos conocen pero que nunca cansan.

Quizá a veces se sueña con algo grande, admite. Algún acto monumental, una celebración más vistosa. Pero al final, reflexiona, la verdadera fiesta es seguir vivos, seguir presentes, seguir juntos.

CON siete lustros de historia Delfines continúa la tradición.

“Por la gracia de Dios que seguimos con bien”, resume con sinceridad.

El salón para el convivio todavía está por confirmarse; Cally y algunos compañeros lo revisarían “ahí por Los Lagos” en las próximas horas. Pero eso es lo de menos. Lo esencial ya está pactado: volver al Quirasco, volver a sentirse Delfines.

JAIME «Pelé» Maldonado (derecha y Enrique «Quique» López.

Antes de despedirse, lanza la invitación con esa calidez de vestidor:

Al  final, entre los Delfines, la puerta siempre queda abierta. Y cada diciembre, la marea albinaranja vuelve a subir.

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