En la cancha del Centro Deportivo Ferrocarrilero, donde el césped verde resiste y brilla pese a los caprichos del clima, no solo rodó el balón, también despertaron los sueños.
La filial Rebaño Chivas Xalapa afinó detalles previos a su viaje a Guadalajara.

Este 5 de abril, las categorías 2010 y 2012 emprenderán camino hacia la Perla de Occidente para participar en la Copa Chivas, que se convierte en una visoría nacional del club Rojinlanco.
El evento será un escaparate donde el talento se pone a prueba y la ilusión se vuelve argumento.

La tarde de este viernes tuvo un pulso distinto. Entre circuitos físicos y trazos tácticos, los jóvenes del Rebaño xalapeño escucharon atentos, como si cada indicación fuera una brújula hacia el porvenir.
No fue un entrenamiento más, sino una antesala cargada de sentido, el primer capítulo de una experiencia que promete quedarse en la memoria.

Al frente, Giovanni Ledo observa con la serenidad de quien ha sembrado a conciencia. Como director deportivo, su labor rebasa la línea de banda: forma, orienta y acompaña.

En cada movimiento de sus jugadores se adivina ese trabajo silencioso, ese empeño cotidiano que busca convertir la disciplina en destino.
Porque detrás de cada pase hay una historia en construcción, y en cada carrera, una meta que se acerca.
El viaje no se limita a la visoría. También será una ventana al corazón del club rojiblanco. Algunos jugadores podrán presenciar parte del calentamiento del equipo previo a su duel0o ante Pumas de la UNAM, juego de la fecha 13 de la Liga MX.
Además podrán hacer un recorrido al ambiente que rodea a los profesionales y, como punto culminante, asistir a un duelo de Liga MX.

Para muchos, será el primer contacto con ese escenario donde los ídolos dejan de ser lejanos y se vuelven tangibles.
A un costado de la cancha, la licenciada Annia Riende, directora general de la entidad rojiblanca, y los entusiastas padres de familia quienes acompañaron el momento con emoción visible.
Hubo fotografías, abrazos y miradas que decían más que las palabras. Saben que, más allá de cualquier resultado, sus hijos están por vivir algo que marcará su historia personal.
Todo está listo. Las maletas esperan, los registros están en orden y los uniformes guardan ese brillo especial de las grandes ocasiones.

Pero lo esencial ya viaja con ellos: la ilusión intacta. Porque en este trayecto no solo se busca destacar, sino confirmar que los sueños —cuando se sostienen con esfuerzo, disciplina y pasión— tienen la capacidad de empezar a cumplirse.
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