PABLO GARCÍA:»NO SE GANA SOLO CON GOLES»

¡Atención, atención! Que en la Premier de la Liga de la Fundación de la UV hay pólvora encendida y olor a partido bravo.

El Buena Vista, actual campeón, tiene en sus filas a un delantero que no entiende de calendarios ni de edades: Pablo García Garcés, goleador nato, de esos que olfatean el gol como tiburón en mar abierto.

Pablo es de Xalapa, odontólogo de profesión y americanista de corazón —sí, de esos que crecieron viendo a Cuauhtémoc Blanco con la “10” en la espalda y las medias caídas—.

EL ODONTÓLOGO del gol.

Hoy, a sus 65 años, está a un pestañeo de romper la hegemonía del eterno artillero Juvencio Chimal y quedarse con el título de goleo individual.

Con Dian

En nuestra foto-portada, Pablo García con  el que seguramente seguirá sus pasos en el futbol, su nieto Dian Emiliano. Ambos lucen la casaca del más grande, el América.

El duelo que puede decidirlo todo ya está agendado: sábado 16 de agosto, 10 horas, cancha 1 de la Unidad Deportiva Universitaria. Y no es cualquier partido: es Buena Vista vs. Dique… ¡Pablo contra Chimal! Choque de titanes, duelo de colmillo largo, donde la red va a temblar más de una vez.

«No se gana solo con goles. Cuando se logra algo es mérito de todos», agregó el romperredes.

García suma 18 goles y Chimal, 14. Los cuatro de diferencia pesan, pero todo puede suceder en el desenlace.

EL PAR de goleadores aún tienen para escribir historia en esta tem,porada.

Pablo no se hizo de la noche a la mañana. Su historia arranca en la colonia Obrero Campesina, en el legendario campo “El Hoyo”, donde la portería eran dos piedras y el árbitro era la palabra del más grande.

MANCUERNA inseparable, con su cuñado Ricardo Huesca.

 Pasó por equipos como la Obrero, San Bruno, Progreso, Tepic Progreso, Coatepec, SEP, Dique. Siempre ha tenido una gran amistad con los hermanos  Quiroz quienes lo invitaron a jugar con el Buena Vista. Pero en cada uno de sus equipos  ha  dejado su huella, su grito de gol y la marca de delantero que no perdona.

CON DUKLA San Bruno, sus grandes amigos.

En esta campaña, la cosa ha sido clara: cada balón que le llega al área es medio gol. “Todo es gracias al equipo, sin ellos no hay goles”, dice con humildad, pero cualquiera que lo haya visto sabe que su olfato goleador no se compra ni se entrena: se nace con él.

El sábado, cuando el árbitro silbe el arranque, las miradas estarán puestas en dos pares de botines: los de Pablo y los de Chimal.

UN grupo de guerreros, los del entonces Dukla que militaba en la categoría Premier.

El público querrá goles, el partido promete fricciones y jugadas de esas que levantan del asiento. Quizá veamos a Pablo recibir de espaldas, girar, y sacar ese riflazo que se clava en el ángulo, o tal vez lo veremos llegar barriéndose para empujar el balón en el último segundo.

CON EL actual campeón de la Liga Premier, Dique Buena Vista.

Sea como sea, si el “killer” del Buena Vista levanta la corona de máximo artillero, no solo será un título más: será la confirmación de que en el futbol, como en las buenas historias de barrio, la edad no juega… juegan las ganas, el corazón y ese amor eterno por la pelota.

Porque Pablo no solo está jugando una temporada. Está jugando por todos los goles que alguna vez soñó meter cuando era un chiquillo, allá en el “Hoyo”, con el sol pegando fuerte y el grito de gol escuchándose a todo pulmón.

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