SIERRA RETORNA A BETANCOURT

  En el futbol de barrio  hay regresos que no se explican con estadísticas, sino con memoria, identidad y afecto.

El de Miguel Ángel Sierra Velázquez es uno de ellos.

Portero de larga trayectoria en el balompié xalapeño, Sierra volvió a vestir los colores de Betancourt, el equipo con el que forjó gran parte de su historia, tras más de 20 años de recorrido por distintas escuadras.

IDENTIDAD

«Después de tantos años, si tengo que decir a qué equipo pertenezco, es Betancourt”.

CON Hilanderos Dique.

La vuelta se dio durante el partido de aniversario  del equipo de Los Olivos, celebrado hace unos días en la Unidad Deportiva de la UV.

El reencuentro estuvo cargado de recuerdos para el guardameta nacido el 16 de septiembre de 1960 en Córdoba, Veracruz.

“Estoy en casa”, resume con sencillez, como quien nunca se fue del todo.

EN UNA salida donde arriesgó el físico.

Sierra defendió la portería de Betancourt durante más de una década, en una etapa que recuerda con especial cariño. Ahora regresa en categoría Diamante (65 años de edad y mayores).

“Fue un equipo con el que jugué con mucho gusto, donde nadie quería enfrentarnos. Éramos guerreros”, rememora.

SIERRA, con Manuel Mendoza.

Aquella generación —con nombres como los hermanos Olivos, el “Yoyo” y Miguel Rocha en la zaga— se ganó respeto en cada cancha, aun cuando los títulos no siempre acompañaron su esfuerzo.

Antes y después de Betancourt, la carrera de Sierra transitó por clubes representativos del futbol local como, enre otros, Las Palmas, Atlante Universitario, Proquiver y algunos  Diques, con los que también celebró campeonatos.

EN cada equipo ha dejado entrega.

Sin embargo, es claro al definir su identidad: “Después de tantos años, si tengo que decir a qué equipo pertenezco, es Betancourt”.

El regreso, explica, no responde a una sola razón, sino a una suma de emociones.

“Primero el cariño, el deseo de estar con un equipo que me dio tanto. Aquí encontré algo que no tenía: un sentido de pertenencia”, señala.

Aunque su vida lo llevó por distintos espacios de la ciudad —desde Loma Alta hasta la Facultad de Comercio—, el futbol terminó por darle ese “barrio” que no encontraba.

CON el siempre recordado Enrique «Coyote» Guevara.

A sus 65 años, con la experiencia que otorgan décadas bajo los tres postes, Sierra mantiene intacta la pasión por el juego.

“Hoy lo importante es jugar, divertirse y volver a compartir la cancha”, afirma. Su presencia no solo suma seguridad en la portería, sino también liderazgo y memoria viva para las nuevas generaciones.

Americanista confeso y admirador de Cuauhtémoc Blanco, el veterano guardameta nunca dejó de lado el sueño competitivo. Incluso tuvo paso por la Tercera División con equipos como UV Xalapa y Xalapa FC, experiencia que marcó su formación dentro del futbol organizado.

PAR de grandes arqueros, Sierra y Pérez Cuervo.

Hoy, lejos de los reflectores profesionales, Miguel Sierra escribe un nuevo capítulo en el futbol amateur, ahí donde las historias suelen ser más auténticas.

Su regreso a Betancourt no es solo el retorno de un portero, sino el de un símbolo que vuelve a casa para cerrar el círculo… o quizá, para abrir uno nuevo.

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