El baloncesto 3×3, también conocido como “three-on-three”, tiene sus raíces en el streetball estadounidense, donde las retas en canchas urbanas eran el pan de cada día. Aunque se jugaba informalmente desde hace décadas, su versión organizada empezó a tomar forma a finales de los años 80 y 90, con torneos locales y universitarios en Estados Unidos.
La Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) oficializó la modalidad en 2007, buscando darle estructura y reconocimiento global. Su gran salto llegó en 2010, cuando debutó en los Juegos Olímpicos de la Juventud en Singapur.
Desde entonces, el 3×3 ha ganado popularidad por su dinamismo y espectáculo, y fue incluido oficialmente en el programa olímpico en Tokio 2020, marcando un hito en la historia del baloncesto.

Entre los aspectos reglamentarios clave de esta novedosa disciplina están los siguientes:
- Se juega en media cancha, con un solo aro.
- Cada equipo está compuesto por 4 jugadores (3 en cancha + 1 suplente).
- Los partidos son a 10 minutos o hasta que un equipo llegue a 21 puntos.
- Las canastas valen 1 punto (dentro del arco) y 2 puntos (fuera del arco, equivalente a triple en el baloncesto tradicional).
- El reloj de posesión es de apenas 12 segundos, lo que imprime gran velocidad al juego.
- No hay tiempos muertos de equipo salvo en la televisión o competencias internacionales.
- En caso de empate al finalizar el tiempo, se juega tiempo extra, donde el primer equipo en anotar 2 puntos se lleva el triunfo.
Gracias a su ritmo vertiginoso y ambiente urbano, el 3×3 se ha convertido en una modalidad ideal para captar nuevas audiencias y dar proyección a jóvenes talentos, como los integrantes de la Academia Halcones de Xalapa, que buscan dejar huella en el escenario nacional.
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