¿SOLUCIÓN O PROBLEMA ANUNCIADO?

La era de André Jardine terminó de manera sorpresiva y el Club América ya tiene reemplazo: Guillermo Almada será el nuevo responsable del banquillo azulcrema.

Sin embargo, más allá de los números y los títulos que respaldan al uruguayo, la gran pregunta sigue flotando en el ambiente,  ¿es realmente el técnico que necesitaba el equipo más exigente del país?

La respuesta no parece tan sencilla.

Almada ha demostrado capacidad para construir equipos competitivos y ganar campeonatos. Lo hizo en Ecuador con Barcelona de Guayaquil y posteriormente en México con Pachuca, donde conquistó la Liga MX y la Liga de Campeones de la Concacaf, precisamente el torneo internacional que tanto se le ha negado al América en los últimos años.

ALMADA ganador, pero…

Pero dirigir al América exige mucho más que conocimientos tácticos y una vitrina llena de trofeos.

Uno de los principales cuestionamientos que acompañan al estratega uruguayo es su manejo de grupo.

 Su salida de Pachuca estuvo marcada por tensiones internas y un desgaste evidente con parte del plantel.

 En Coapa encontrará un escenario completamente distinto, verá un vestidor lleno de figuras, personalidades fuertes y egos que requieren una gestión impecable.

Justamente esa fue una de las mayores virtudes de Jardine, quien supo mantener unido al grupo incluso en los momentos más complicados.

Ese será el primer examen de Almada.

A su favor también juega una característica que ha distinguido toda su carrera,  la confianza en los jóvenes.

Sus equipos suelen apostar por futbolistas surgidos de fuerzas básicas y no teme darles protagonismo en escenarios importantes. Una filosofía que podría beneficiar a un América que, en los últimos años, ha descuidado el desarrollo de talento propio.

Sin embargo, tampoco llega en su mejor momento. Su etapa más reciente dejó dudas y resultados lejos de las expectativas.

La intensidad y el dinamismo que caracterizaban a sus equipos comenzaron a diluirse, generando cuestionamientos sobre si todavía conserva la capacidad de reinventarse en los momentos de máxima presión.

La apuesta está hecha y el nombre ya genera debate. Almada tiene credenciales para ilusionar, pero también antecedentes que obligan a la cautela.

Porque la realidad es una sola.  Ningún entrenador, por brillante que sea, puede ganar solo. Si la directiva azulcrema no refuerza seriamente al plantel, el problema seguirá siendo el mismo. Pueden sentar en el banquillo al mejor técnico del mundo    y el resultado no cambiará.

JARDINE salió por la puerta de enfrente.

La llegada de Guillermo Almada no debería ser la última noticia importante del verano en Coapa. Debería ser apenas la primera.

Porque si los refuerzos de jerarquía no llegan, el América habrá cambiado de entrenador… pero seguirá arrastrando exactamente las mismas carencias que hoy lo alejan de la gloria internacional.

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