El silbatazo final encontró a Rodolfo “Popo” Vázquez y Javier “Javo” Hernández abrazados en medio de sus compañeros.
Había cansancio, sí, pero también una enorme satisfacción dibujada en sus rostros. Deportivo +60 acababa de firmar un empate sin goles frente al campeón Buena Vista en las semifinales de la Premier de la Fundación UV.
Y aunque el sueño de llegar a la final se quedó en el camino, lo que quedó sobre el césped fue una lección de entrega y juego limpio.

El partido había sido un pulso constante. Cada llegada fallida, cada cierre defensivo, cada balón dividido se vivía con intensidad.
El 0-0 reflejó dos cosas: la falta de contundencia frente al arco y la solidez de las zagas que, como murallas, resistieron cada embate.
No hubo reproches ni gestos de frustración; solo la certeza de que se había competido de frente, con nobleza.
En medio de esa escena, emergieron Popo y Javo. No necesitaban palabras grandilocuentes: su manera de jugar hablaba por ellos.
Popo, siempre fino y atento con el balón en los pies. Está dispuesto a dejar hasta el último esfuerzo. Cuando se enfila hacia el arco parece un percherón.
Javo, el estratega que piensa y siente el futbol con la claridad de quien se entiende con el balón, que se respeta tanto como al rival.
“Nos vamos contentos, satisfechos con lo que dimos”, soltó Popo con serenidad, todavía con el sudor corriendo por la frente.
Fair play
La bandera que ondearon partido tras partido: el Fair Play, en una liga que a veces se convierte en terreno minado.
A su lado, Javo asentía: “Esto no termina aquí, volveremos con la misma ilusión”. Ambos sabían que más allá del resultado, Deportivo +60 había dejado huella.
Porque este equipo, en apenas su segunda temporada, se plantó en semifinales con un futbol serio, trabajado y lleno de inteligencia táctica.
Pero sobre todo, con una bandera que ondearon partido tras partido: el Fair Play, en una liga que a veces se convierte en terreno minado. Ellos demostraron que se puede competir con intensidad sin renunciar al respeto.
Deportivo +60 se despide con la frente en alto. Popo y Javo, paladines de este grupo, recuerdan que el futbol también se juega desde la pasión, la camaradería y la honestidad. Y que, mientras el balón siga rodando, la ilusión siempre estará viva.
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