REBSAMEN: CUANDO UNA ETAPA TERMINA…

En el futbol, como en la vida, cada ciclo tiene su final. El Rébsamen, ese equipo que ha sido sinónimo de garra y tradición en el futbol xalapeño, acaba de cerrar su paso por la categoría Premier de la Fundación de la Universidad Veracruzana. Una aventura en la que, aunque no llegó la liguilla esta vez, siempre se dejó el alma en la cancha.

RÉBSAMEN hizo historia en el futbol Premier. Ahora dirige sus antenas a la Diamante.

Quizá esperaba más. Quizá el destino tenía otros planes. Pero lo cierto es que el Rébsamen, con Jorge González al mando, se mantuvo como un equipo protagonista, competitivo y respetado.

Hoy, el rumbo cambia. La batuta pasa a manos de José Luis Sánchez, quien dirigirá al plantel en su nueva etapa dentro de la división Diamante, reservada para futbolistas de 65 años en adelante.

JORGE González y Edmundo Ávalos, timonel de Santuario, que también emigraría a la Diamante.

Y aquí viene lo más simbólico: González, el estratega que tantas veces dio indicaciones desde la banca, jugando  cuando se requería, ahora se calzará los botines para volver a jugar con más constancia. Y es que  la pasión no se puede apagar y cuando se puede hay que aprovechar.

“Cumplimos un ciclo. La Premier ya no es para nosotros, los jóvenes vienen empujando con fuerza. Pero la satisfacción queda: siempre estuvimos en los primeros lugares y rescatamos el fútbol en el barrio”, confiesa González, con ese aire de quien sabe que la misión está cumplida.

El Rébsamen se va de la Premier con la frente en alto y con la certeza de que su historia no termina aquí.

Reto

Ahora, hay que  rearmar al equipo dentro de la Diamante, con el reto de conjuntar a quienes cumplen con la edad y mantienen intactas las ganas de competir.

Mientras tanto, la pelota sigue rodando. La Premier está por coronar un nuevo campeón y, desde la tribuna, González se atreve a dar un pronóstico.

“Veo a Dique como favorito, está mejor armado y con jugadores de prestigio. Va a ser una final de poder a poder”.

El Rébsamen cambia de categoría, pero no de esencia. Seguirá siendo el mismo equipo del barrio, el que juega por pasión y no por obligación, el que sabe que el futbol no entiende de edades cuando el corazón late tanto como bota un balón.

Porque en el futbol, como en la vida, lo importante no es dónde se juega, sino cómo se juega. Y el Rébsamen siempre lo ha hecho con orgullo.

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