Absurdo el papel que juega –otra vez– el Instituto Veracruzano del Deporte en el caso de la Asociación Veracruzana de Atletismo.

En diciembre de 2016, el día 21 para ser exactos, el IVD reconoció a Israel Benítez Morteo como titular del organismo deportivo luego de todo el culebrón de dimes y diretes que cortó de tajo –en 2014– la CAAD (Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte) al reivindicar  a Benítez en el cargo de presidente, echando por tierra el robusto plan de arbitrariedades de Antonio Lozano y su sierva, la antillana Liliana Allen.

Luego de once meses “vuelve la burra al trigo” y ahora es la cubana la que es reconocida por el IVD que, en este y muchos casos, sigue dando tumbos.

El jugueteo, la inconsistencia de criterio del órgano que encabeza Ángeles Ortiz,  es una burla para el deporte veracruzano y resquebraja, nuevamente,  la credibilidad  en ese organismo.

Ese 21 de diciembre aún se tenía fresco el deseo en el IVD de hacer bien las cosas. No se daba margen de injusticias, pero el tiempo cambia mucho a las personas y así ha pasado con Ortiz Hernández  quien  de manera camaleónica decide hacia un lado u otro, según sea el color que  le conviene.

Letra muerta es  ahora la emisión del comunicado oficial de ese diciembre del año pasado cuando  el entonces subdirector de Desarrollo del Deporte, Arturo Contreras Bonilla, a través de un comunicado oficial,  daba a conocer  lo siguiente:

“De acuerdo al resolutivo de la Comisión de Apelación y Arbitraje del Deporte (CAAD), el Instituto Veracruzano del Deporte anuncia oficialmente a la familia del deporte estatal, que a partir de este momento las gestiones tienen que darse a través la Asociación Veracruzana de Atletismo…

“Es decir, la Asociación Veracruzana de Atletismo retoma de manera formal y oficial sus derechos y obligaciones, de manera que el IVD está en condiciones de informar a los entrenadores y atletas de este hecho, al tiempo que solicita a ambas partes trabajar en armonía”.

Ahora  el pleito por la silla principal de la AVA se recrudeció. Allen se resguarda en las  “rotas y maltrechas alas” de Antonio Lozano Pineda, al que sostienen oscuros hilos en la Federación Mexicana de Asociaciones de Atletismo.


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