Jugar en territorio mexicano nunca ha sido una tarea sencilla para Inglaterra.
México e Inglaterra se enfrentarán el 5 de julio en el estadio de la Ciudad de México (Azteca) en juego por el pase a los octavos de final del Mundial 2026.
A lo largo de sus tres visitas para enfrentar a la Selección Mexicana, el balance favorece con claridad al Tricolor, que presume un invicto de dos victorias y un empate frente al representativo de «La Rosa».
La historia comenzó en 1959, cuando el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria lució un lleno impresionante con cerca de 100 mil aficionados en las tribunas.
DATO
La más reciente visita inglesa al Azteca fue en 1985, como parte de su preparación rumbo a la Copa del Mundo de 1986. Esa vez México se impuso 1-0 con gol de Luis Flores.
México hizo valer la localía y, con anotaciones de Raúl Cárdenas y Salvador «Chava» Reyes, derrotó 2-1 a una Inglaterra que realizaba una gira por América y que ya había sufrido descalabros ante Brasil, en Río de Janeiro, y Perú, en Lima. El Tricolor se convirtió así en otro obstáculo para los europeos durante aquella travesía continental.
Diez años después, en 1969, ambas selecciones volvieron a encontrarse, ahora en el recién inaugurado Estadio Azteca, inmueble que con el paso del tiempo se convertiría en la casa por excelencia de la Selección Mexicana.

A pesar de las expectativas, el marcador permaneció intacto y el duelo concluyó con un empate sin goles, resultado que mantuvo intacta la racha inglesa sin triunfos en suelo mexicano.
La tercera y más reciente visita se produjo en 1985, cuando Inglaterra regresó al Coloso de Santa Úrsula como parte de su preparación rumbo a la Copa del Mundo de 1986.
Sin embargo, el desenlace fue nuevamente favorable para México. Un solitario gol de Luis Flores bastó para sellar el triunfo tricolor por 1-0 y enviar a los británicos de regreso a casa con otra derrota en el equipaje.

Hasta el momento, Inglaterra continúa sin conocer la victoria frente a México en territorio nacional. Dos derrotas y un empate conforman un historial que confirma que, cuando el Tricolor juega en casa, la escuadra inglesa suele encontrarse con una aduana difícil de superar.
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