XALAPA VUELVE A ENCENDER LA MEMORIA

Los atletas que alguna vez llevaron la antorcha de México 68 regresan a las calles de la capital veracruzana para reencontrarse con una de las actividades anuales  más luminosas del deporte xalapeño

El entusiasmo no se marchita, aunque en el rostro permanezcan los surcos que el tiempo ha trazado con sus arados de experiencia.

Hay historias que no necesitan resultados, medallas ni podios para convertirse en leyenda. Basta haber estado ahí, haber sentido el peso de la responsabilidad sobre los hombros y haber tenido el privilegio de llevar entre las manos uno de los símbolos más poderosos del deporte universal.

VUELVEN con honores, como cada año, los históricos de 1968.

Ellos son leyendas vivientes.

Son los protagonistas de una de las épocas más recordadas del deporte xalapeño. Hombres y mujeres que, en aquel octubre de 1968, tuvieron el privilegio de portar la antorcha que transportó el fuego olímpico desde Grecia hasta México, después de recorrer los cinco continentes y cruzar el Atlántico por la llamada “Ruta de Colón”.

La llama llegó a Veracruz el 6 de octubre de 1968, procedente de una travesía que convirtió al puerto jarocho en la puerta de entrada del olimpismo al Nuevo Mundo. Al día siguiente, Xalapa recibió el fuego olímpico.

Han pasado 58 años. Y la memoria sigue ardiendo.

EL REENCUENTRO CON LA HISTORIA

Para conmemorar aquel acontecimiento, los protagonistas de aquella jornada volverán a encontrarse con las calles que alguna vez recorrieron llevando la antorcha olímpica.

La convocatoria está abierta a los atletas que participaron como portadores de la llama, a deportistas, exdeportistas y público en general.

RUTA

La cita será en el Parque Juárez, donde está programada la reunión a las 15 horas, para posteriormente iniciar el recorrido a las 16 horas.

LA RUTA, del Parque Juárez al Estadio Xalapeño.

La ruta tendrá como escenario algunos de los sitios más emblemáticos del centro de Xalapa: Parque Juárez, Viaducto, Zaragoza, Hidalgo y Parque de los Berros, para finalmente enfilar hacia el majestuoso estadio xalapeño “Heriberto Jara Corona”.

LOS NOMBRES QUE NO DEBEN OLVIDARSE

En esa generación aparecen nombres que forman parte de la memoria atlética de Veracruz: Ángel Luis Ceja, Antonio Villanueva, Gladis Hernández, Verónica Banda, Susanita Morales, Antonio Guerrero, Fernando Landa, “Chino” Valenzuela, Abdiel Ramírez y Huesca Boquiño, entre otros.

Son nombres que quizá para las nuevas generaciones no signifiquen demasiado.

Pero para quienes conocieron aquella época representan una parte fundamental de la historia deportiva de Xalapa.

Ellos fueron testigos y protagonistas de un acontecimiento irrepetible con el paso por la ciudad de la llama que anunciaba los Juegos Olímpicos de México 1968.

Por eso, cada reencuentro tiene algo de ceremonia. Cada abrazo recupera un recuerdo.

Cada rostro vuelve a tener, aunque sea por unos minutos, la edad que tenía cuando el estadio estaba lleno y el país entero respiraba el espíritu olímpico.

DE PARQUE JUÁREZ AL ESTADIO XALAPEÑO

La caminata pretende recuperar precisamente ese sentimiento.

Desde el Parque Juárez, los participantes tomarán las calles del centro de la ciudad hasta llegar al Estadio Xalapeño, escenario final de esta evocación deportiva.

El recorrido concluirá a la altura de las columnas donde se encuentra el pebetero del Estadio, un espacio cargado de simbolismo para quienes alguna vez participaron en aquella fiesta olímpica.

Ahí, el fuego volverá a encenderse de manera simbólica.  Estará en los rostros de quienes todavía pueden contar cómo fue aquel día. Estará en las fotografías, en las camisetas, en los recuerdos y, sobre todo, en la emoción de volver a pisar el mismo territorio donde hace casi seis décadas fueron parte de una historia que trascendió al deporte.

EL ESTADIO QUE GUARDA LOS RECUERDOS

En 1968, más de 10 mil personas abarrotaron las tribunas del Estadio Xalapeño para acompañar el paso del fuego olímpico.

Hoy quizá no estén aquellas multitudes. Pero estará algo mucho más difícil de conseguir,  la memoria viva de quienes estuvieron ahí.

Algunos de aquellos atletas portarán nuevamente las camisetas originales, como aquella roja con la paloma blanca de la paz que se convirtió en una de las imágenes características de aquella época.

El tiempo ha pasado. Los cuerpos ya no responden como entonces.

Algunos compañeros no podrán estar presentes por cuestiones propias de la edad; otros se han adelantado definitivamente en el viaje de la vida.

Pero quienes regresen tendrán la oportunidad de demostrar que hay victorias que el tiempo jamás puede borrar.

CEJA, EL HOMBRE DETRÁS DEL REENCUENTRO

Detrás de esta iniciativa, como en otros años,  aparece Ángel Luis Ceja García, presidente de la Asociación Veracruzana de Atletas Veteranos, quien ha asumido el compromiso de mantener viva una fecha que corre el riesgo de perderse entre las páginas de la historia.

ÁNGEL Luis Ceja mantiene fresco, año con año, el paso del fuego simbólico de 1968 en Xalapa.

Su propósito es sencillo, pero profundo: que las nuevas generaciones conozcan lo que significó para Xalapa formar parte del recorrido de la llama olímpica de México 1968.

Y también que aquellos atletas vuelvan a mirarse a los ojos. Que se reconozcan. Que se abracen. Que recuerden.

Porque, como ha señalado Ceja, el reencuentro busca celebrarse con el corazón y con todo el amor por el atletismo y por las experiencias que marcaron sus vidas.

LEYENDAS del atletismo le darán vida al histórico acontecimiento.

La intención, además, es que esta conmemoración tenga continuidad y que el próximo aniversario pueda convertirse en un encuentro todavía mayor, con el respaldo de las autoridades municipales y estatales.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*