México rompió una larga racha de encuentros sin poder vencer a Estados Unidos al imponerse 2-0 en la cancha el estadio Akron, de Guadalajara.
Los goles fueron anotados por Raúl Jiménez (22′) y “Chino” Huerta (47’).
Debieron pasar 5 años para volver a levantar los brazos en señal de victoria ante los primos.
Llegó a 34
Raúl no solo dio un pase y anotó un gol, también igualó a uno de los jugadores históricos en la Selección Mexicana, Carlos Hermosillo, pues llegó a 34 goles con la camiseta Tricolor, empatando en el quinto lugar con Hermosillo.
Antes de esta, la victoria más reciente de México sobre EU se dio en el amistoso de septiembre de 2019. El marcador fue de 3-0 con goles de Javier Hernández, Érick Gutiérrez y Uriel Antuna.
En Guadalajara el Tri no ganaba desde hace casi 20 años. Fue ante Uruguay bajo la dirección técnica de Ricardo Antonio Lavople.
Despedida
Al minuto 18’ como el número de su camiseta, Andrés Guardado salió de cambio para despedirse de la Selección Mexicana.
El “Principito”, de 38 años de edad, disputó más de 180 partidos con la escuadra tricolor. Dijo adiós en el Estadio Akron, donde rompió en llanto cuando fue sustituido por Luis Romo.
EL ADIÓS de un ícono del futbol mexicano.
Posteriormente Guardo, quien lució el gafete de capitán, dirigió aplausos a los aficionados que se dieron cita en el Estadio Akron. El momento fue más emotivo cuando el tapatío besó el escudo de la Selección Mexicana.
El partido
Hacía tiempo de que México no mostraba tanto dominio sobre EU, equipo distraído y agobiado por la falta de capacidad para recuperar la pelota.
PARTIDAZO de Raúl Jiménez.
Mientras tanto Raúl Jiménez parecía disfrutar del futbol, de eso que le había restado aquella grave lesión en la cabeza sufrida por el malintencionado cabezazo del brasileño David Luiz en 2020 durante el choque de Liga Premier (Inglaterra) entre el Wolverhampton y Arsenal.
La sinergia positiva era visible entre los dirigidos por “Vasco” Aguirre. Todos corrían, marcaban y atacaban. Hicieron del partido algo más que interesante, lo convirtieron en algo agradable.
1-0 (22’) Raúl fue el que tenía la vela prendida. De sus pies surgieron jugadas de gol. Fue él quien abrió el marcador. Prendió la pelota de manera magistral en un tiro libre que fue casi perfecto.
El vuelo de Turner, adorno insuperable e impecable del golazo. El atacante siguió brindándose como toro de lidia, impetuoso y valiente, brioso y pensante. Fue su mejor juego en el último lustro.
Luego Orbelin, Huerta, Sánchez, Álvarez, Alvarado le apagaron el alma a los estadounidenses con sus pases cortos y al pie.
2-0 (49’) En el complemento México consiguió el segundo tanto. “Chino” Huerta fue el autor. Merecido premio a su esfuerzo.
MÉXICO se vio compacto. Recuperó la confianza que había perdido.
El tanto le dio más confianza al Tri, mientras los gringos corrían hacia los lados, pero muy poco al frente.
Al 74’ Zendejas y Angulo se tranzaron luego de que el americanista le diera un empellón. Amonestación para ambos.
Al 79 Malagón atajó la segunda acción de peligro en su arco. Fue una escapada dentro del área en la que Tillman percutió con potencia. El arquero americanista desvió para saque de esquina.
Buscando cambiarle la cara a su equipo, Pochettino mandó a la cancha a Trusty, Tessman, Wright, Vázquez, Hanse. Más movilidad, pero obtuvo poca profundidad. Los dedos de escarnio señalan al estratega argentino como culpable de la derrota. Autorizó que cinco de sus cartas fuertes regresaran a sus equipos y se ausentaran en el duelo en el Akron: Marlon Fossey (Estándard de Liege, Bélgica), Weston McKennie (Juventus, Italia), Ricardo Pepi (PSV Eindhoven, Holanda), Christian Pulisic (AC Milán, Italia) y Zack Steffen (Colorado Rapids, EU).
PUNTO final a la mala racha. Jiménez, en plan grande.
Aguirre por su parte metió a Romo, Vega y Berterame, Leyva, Ayala y Vargas. Siguió el dominio azteca con fiesta en la grada incluida.
“Ole, ole”. Así disfrutó la afición el que México rompiera la racha de descalabros ante los vecinos.
En los últimos minutos México bajó la intensidad. El fuelle ya no era el mismo, pero no hacía falta más, el rival estaba en el bolsillo y el ansiado triunfo también.
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