MATEO BÁEZ Y SU SUEÑO ROJIBLANCO

El estadio Quirasco fue testigo de una noche intensa. Delfines de Xalapa dejó ir opciones claras y terminó cayendo 2-1 en casa ante El Rosario, en la semifinal de ida de la categoría Sub 15 (Zona 05) de la Liga Nacional Juvenil.

El resultado dolió, pero no apagó la ilusión. Mucho menos la de Mateo Báez Flores, un mediocampista ágil, con personalidad y discurso maduro, que ya tiene la mirada puesta en un objetivo mayor, jugar en Chivas y la Liga MX.

Al final del encuentro, con el sudor todavía fresco y la autocrítica a flor de piel, Mateo habló con franqueza y ritmo de futbolista que entiende el juego… dentro y fuera de la cancha.

MATEO Báez Flores, joven promesa xalapeña.

—“Dejamos ir unas muy claras”, reconoce de entrada, sin rodeos.

La derrota pesa, pero también deja lectura: “Es un equipo fuerte, pero nosotros tenemos que trabajar el doble. Si seguimos dándole, habrá recompensas”.

Formación, cancha y sueños grandes

Mateo llegó a Delfines desde muy chico.

—“Empecé aquí como a los 11 años. Desde entonces me he formado en esta bonita escuela de futbol”, dice con orgullo.

En la cancha se mueve como medio de contención o enganche, entiende los tiempos y no le quema la pelota. Pero lo más interesante aparece cuando habla de sueños.

—“Como cualquier futbolista, mi mayor sueño es llegar a Primera División, jugar en Liga MX y seguir con mi carrera”.

¿La receta? No menciona lujos ni atajos.

—“Disciplina, mentalidad, controlar emociones, saber estar solo y nunca darse por vencido”.

Referentes, herencia rojiblanca y Verde Valle en el horizonte

Como todo joven talento, tiene modelos claros.

—“Siempre me ha gustado Marco Asensio, por su forma de jugar, de mover la pelota. Me inspira”.

En México, el corazón manda:

—“Le voy a Chivas. Por mi abuelo y mi papá. Siempre vi ese escudo en mi casa”.

Y el destino empieza a alinearse. Mateo está programado para presentarse a las evaluaciones de Chivas, en Verde Valle, a mediados de febrero.

—“Es una emoción grande y también un sacrificio. Sé que tengo la responsabilidad de dar todo allá y ojalá pueda quedarme”.

No lo dice con ansiedad, sino con convicción. Incluso acepta que quizá tenga que regresar… “pero en unos añitos, de otra manera. Dios quiera”.

Cabeza fría en edad complicada

Mateo no ignora la realidad de su generación.

—“Hay muchos chicos con cualidades, pero a la hora de las distracciones se desvían”.

Fiestas, excesos, decisiones mal tomadas. Él lo tiene claro:

—“La última decisión es de uno. Hay que saber sobrellevar todo eso, porque por eso pocos llegan”.

Más allá del futbol

Fuera de la cancha, el perfil sorprende. Estudia en el Centro Escolar Tajín, en Coatepec, y ya piensa en el futuro.

CON SU abuelo, el destacado exalpinista de talla internacional, José Ramón Flores; Mariana Flores Vega y Carlos Flores Vega.

—“Además del futbol quiero formar mi carrera. Me gustaría estudiar Derecho”.

En su tiempo libre sigue con la pelota, juega videojuegos “muy poco”, ama la pasta, el color azul, disfruta el cine —Interestelar es su favorita— y lee sobre cambio climático.

—“Hay que cuidar el planeta, porque es un cambio que nos puede perjudicar con los años”.

Lo que viene

Delfines aún tiene 90 minutos por jugar en la semifinal de vuelta. Mateo lo sabe. El golpe del 2-1 no define la historia. Como tampoco define su camino.

Mientras tanto, el mediocampista xalapeño ya se prepara mentalmente para pisar Verde Valle, con la ilusión bien plantada y los pies firmes en la tierra.

Porque algunos sueñan con la Liga MX, pero  Mateo Báez está más que despierto para alcanzarla.

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