En el futbol, como en la vida, hay entrenadores que enseñan a jugar y otros que enseñan a creer. José Martín Bello Martínez pertenece a esa segunda especie, más escasa y más valiosa.
En Xalapa lo conocen como el “Tomás Boy xalapeño”, no sólo por su temperamento volcánico y su manera frontal de decir las cosas, sino porque entiende el futbol como una cuestión de carácter, de rebeldía y de dignidad.
Desde hace más de 35 años recorre canchas de tierra y de pasto, persiguiendo talentos y, sobre todo, rescatando muchachos.

Su obra más reciente lleva el nombre de Yonathan Gonzalo del Valle Navarro, delantero formado en las filas del Club Cremonese y fichado por Pumas UNAM en julio de 2024.
Para Bello, Yonathan no es sólo un futbolista con futuro. Es una historia de resistencia.

“Es un chavo bien humilde, del mero barrio”, dice con esa voz en la que conviven el orgullo y la ternura. “Viene de la congregación Libertad. De verdad, si vieras cómo ha vivido y de dónde viene, entenderías todavía más lo que significa todo esto”.
Del Valle estuvo aun tris de debutar en la Liga MX. Fue en los curtos de final de vuelta del Clausura entre Pumas y América.
Estaba listo, en la raya, casi para saltar a la cancha y lograr lo que pocos xalaperños han experimentado, debutar en el máximo circuito de nuestro futbol.

Sin embargo el empate de América en el marcador (3-3) hizo cambiar de idea al DT Efraín Juárez. No debutó, peros seguramente lo podría hacer pronto.
El niño que no tenía para tenis
Bello lo conoce desde hace 16 años. Lo vio crecer, correr detrás de un balón y aprender que el futbol podía ser un pasaporte hacia otra vida.
“Él no tenía ni para tenis, pero así como a otros niños lo apoyamos con beca”, recuerda.
No lo dice con dramatismo, sino con la naturalidad con la que se cuentan las verdades que importan.
Yonathan surgió de un entorno humilde, uno de esos barrios donde el talento aparece con frecuencia, pero pocas veces encuentra el contexto adecuado para florecer.

“Los mejores jugadores son los del barrio”, asegura Bello. “Lo que les falta es cultura deportiva, mentalidad, creer que pueden cambiar su historia”.
Yonathan lo creyó.
Un delantero con alma de Raúl Jiménez
Bello habla de Del Valle como hablan los viejos entrenadores cuando detectan algo especial: con intuición y convicción.
“Yo siempre le he visto cosas como las de Raúl Jiménez (actual delantero del Fulham, de la Premier League”, afirma. “Se lo he dicho a él y también se lo comentó Efraín Juárez”.
La comparación no es casual. Bello observa en Yonathan la potencia, la movilidad, el juego aéreo y, sobre todo, la capacidad para competir con ambición deportiva.
Hace unos días, en los cuartos de final de vuelta en CU, estuvo a punto de debutar con Pumas. Ya estaba anunciado el cambio. Pero el empate de América (3-3) modificó los planes y el momento quedó aplazado.

“No debutó, pero ya le tocará”, sentencia Bello con la fe intacta de quien sabe esperar.
Asegura que el América sigue su trayectoria, pero el consejo es quedarse.
El crecimiento de Del Valle no ha pasado inadvertido. Según revela Bello, el Club América ha mostrado interés por el atacante xalapeño.
La noticia podría parecer irresistible para cualquier futbolista mexicano, pero el entrenador prefiere la prudencia.
“Yo le digo que se quede en Pumas”, explica. “Si ya ha sido difícil debutar ahí, imagínate en América, donde compites con extranjeros y con otra presión”.
No es una crítica al club azulcrema, sino un análisis realista. Bello entiende que el desarrollo de un joven requiere minutos, confianza y estabilidad.

Aunque reconoce que ser pretendido por el América es una señal inequívoca del talento de Yonathan.
“Si América lo quiere, es porque ve que tiene condiciones superiores a muchos de los que ya están”.
La fortaleza mental, la verdadera prueba
Si hay una palabra que Bello repite con insistencia es “mentalidad”.
Todos los días le envía mensajes, audios y videos a Yonathan. No para enseñarle a rematar o a perfilarse, sino para fortalecer su cabeza.
“Los grandes se hacen en estas situaciones”, le recuerda.

Para Bello, el futbolista moderno debe entrenarse en cuatro dimensiones: física, técnica, táctica y mental. Esta última, sostiene, es la que separa a los buenos de los extraordinarios.
“Si eres ganador en la mente, puedes ser ganador en la cancha”.
El viaje a Pumas
Hace dos años, Bello comprendió que Xalapa ya no podía ofrecerle a Yonathan el entorno necesario para crecer.
“Aquí el futbol se ha vuelto un circo”, lamenta. “Hay más interés por el dinero que por la formación”.
Entonces habló con los padres del jugador y les sugirió que lo dejaran marcharse. A través de amistades y contactos en la capital, consiguió abrirle la puerta de Pumas.
Fue una decisión difícil, pero decisiva.
Hoy, el muchacho que salió de las calles de la congregación Libertad está a un paso de cumplir el sueño de debutar en la Primera División.
Cremonese, una escuela con alma italiana
La historia de Bello también está ligada al Cremonese, aunque no al equipo profesional italiano, sino al club formativo xalapeño que adoptó ese nombre por una curiosa coincidencia.
Un miembro de la familia Ricaño, dedicado a la fabricación artesanal de instrumentos musicales, viajaba con frecuencia a la ciudad de Cremona, Italia. De ahí llegaron unas camisetas y, con ellas, un nombre que terminó convirtiéndose en tradición.

Desde entonces, Cremonese ha sido más que una escuela de futbol. Ha sido un refugio.
Por sus filas han pasado numerosos talentos del balompié veracruzano y nacional. Pero para Bello, el mayor logro no es producir futbolistas, sino formar personas.
“Yo amo lo que hago. Mi objetivo siempre ha sido rescatar a la niñez y a la juventud”.
El entrenador que sigue creyendo
Martín Bello nació en Xalapa en 1971. Mide 1.82 metros, es aficionado al Cruz Azul, admira a Hugo Sánchez y a Cristiano Ronaldo, y sigue entrenando a niños de entre 4 y 17 años en el campo del Kiosco, los lunes, miércoles y viernes de 4 a 6 de la tarde.
La invitación está abierta para futbolistas que deseen formarse y adquirir herramientas para buscar trascender y cumplir sus sueños de llegar al profesionalismo.

Suenan nombres como los de José “Avión” Mercado, Wenceslao Díaz, Luis Ramírez, Aldo Alemán y Mario Hernández, todos con un nivel competitivo de primer nivel.
Pero sus datos biográficos dicen menos que su vocación. Bello no dirige equipos; cultiva destinos.
Y por eso habla de Yonathan del Valle con la emoción contenida de un maestro que observa a su alumno aproximarse al umbral.
Sabe que el debut llegará. Sabe que el futbol, a veces, tarda en recompensar.
Mientras tanto, en Xalapa, un entrenador de barrio continúa enviando audios, consejos y esperanza a un muchacho que alguna vez no tenía para tenis y que hoy está a un paso de entrar a la cancha grande.

Cuando ese día llegue, cuando Yonathan del Valle pise por fin el césped de Ciudad Universitaria con la camiseta del primer equipo de Pumas, Martín Bello sentirá que no sólo debuta un delantero. Debuta también una idea.
La certeza de que el talento puede nacer en cualquier esquina, siempre que alguien esté dispuesto a creer en él antes que todos los demás.
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