HUELLA IMBORRABLE,  A 50 AÑOS  

Los recuerdos tienen la virtud de regresar con más fuerza cuando se comparten en comunidad. Así ocurrió en el marco del 50 aniversario del Deportivo Universitario Xalapeño (DUX), equipo que marcó época y dejó una huella imborrable en la historia del futbol local y universitario.

En la cancha 1 del Campus para la Cultura, las Artes y el Deporte de la Universidad Veracruzana, la nostalgia se mezcló con la alegría.

Entre abrazos, risas y evocaciones, jugadores, familiares, amigos y simpatizantes del viejo DUX se reencontraron para celebrar lo que fue, y lo que sigue siendo, una familia construida a través del balompié.

Uno de los momentos más sensibles llegó con la presencia de la señora María de los Ángeles Reyes, viuda de Godofredo Forzán Portilla, figura entrañable en la historia del club.

Su sola aparición propició un sentimiento  largo y sentido,  homenaje silencioso a quien ya no está físicamente, pero permanece en la memoria.

COMO si fuera para alguien ausente, pero a la vez presente en los corazones de todos.

Lo de la cancha fue lo esperado: un partido donde los septuagenarios se brindaron sin reservas. No hubo rivalidad ni cuentas pendientes, solo la ilusión de volver a patear el balón, de sentir en el cuerpo aquella pasión que en los años setenta les dio el sobrenombre de “los loderos”, por aquellos juegos disputados en el lodazal del estadio Quirasco.

La ausencia del club Venus acá, programado para “cascarear” con ellos, se notó; pero poco importó, porque lo esencial estaba ahí: el reencuentro.

LA CANCHA, donde más se disfrutó.
LA HISTORIA, la unión de voluntades.

Otro instante cargado de simbolismo fue la entrega de reconocimientos a los silbantes de antaño, aquellos “hombres de negro” —hoy multicolores— que comenzaron a escribir su propia historia a la par de la del DUX.

José Luis Villanueva, Moisés “Bombero” Castilla, Efraín Ostoa, Armando Escobar y Esteban “Kalimán” Valdéz recibieron el aplauso y la gratitud de todos.

LOS SILBANTES homenajeados, con los coordinadores del evento dedl cincuentenario del DUX, Gerardo Gallegos Cázarez y Enrique «Batman» Ramírez Gómez.
EFRAÍN Ostoa, ex silbante de alta categoría, mostrando su reconocimiento.

Las gradas, colmadas de familiares y amigos, fueron cómplices del festejo. Aplausos, vivas y hasta lágrimas acompañaron cada recuerdo.

 Y ya en el convivio posterior, alrededor de la mesa, se compartió el pan y la sal, como símbolo de fraternidad y de esa unión que el paso de los años no ha desgastado.

EL FESTEJO, inolvidable.

La reseña histórica de Gerardo Gallegos, que recorrió los pasajes más memorables desde la fundación del equipo hasta aquel subcampeonato de Tercera División, sirvió para enmarcar una jornada que fue mucho más que una celebración deportiva.

GERARDO Gallegos (izquierda), durante su mensaje.

Porque lo más valioso de la tarde no fueron los goles ni los reconocimientos, sino la certeza de que, medio siglo después, el DUX sigue vivo en quienes lo integraron y en quienes lo siguieron desde las tribunas.

En tiempos actuales  donde la Universidad Veracruzana atraviesa crisis y la capital veracruzana cambia de rostro, la esencia de aquel equipo se mantiene intacta: la de una generación que supo dejarlo todo en la cancha y que hoy, con canas, reumas y arrugas, vuelve a encontrarse para confirmar que la amistad y la memoria también se juegan y se celebran.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*