FESTEJÓ EL DIQUE A SUS PEQUEÑOS

En el corazón del  Barrio del Dique, donde las calles guardan historias que no caben en los libros y la memoria colectiva se transmite de generación en generación, se festejó el Día del Niño.

FUE espectacular la función de lucha libre profesional dedicada a los niños en su día.

No fue solo un festejo,  fue un acto de identidad, un recordatorio vivo de lo que significa pertenecer a un lugar que ha sido cuna de grandes deportistas, artistas, músicos y profesionistas, pero, sobre todo, de gente que sabe construir comunidad.

No solo fue una jornada de juegos y risas; fue un encuentro con la esencia misma del barrio, que  volvió a latir con fuerza.

 Cientos de pequeños participaron en  dinámicas, juegos tradicionales y el calor de una comunidad que los abraza como su mayor tesoro.

LOS pequeños apoyaron al bando técnico y reprobaron las marrullerías de los rudos.

Cada sonrisa infantil parecía dialogar con el pasado, con aquellos que crecieron en esas mismas calles y que hoy forman parte del legado del Dique.

ASÍ festejó el Dique a sus pequeños.

La tarde encontró su clímax con la función de lucha libre profesional.  El  ring transformó la calle en escenario de emoción pura.

LAS piñatas no podían faltar.

Ahí, la lucha libre —patrimonio popular y espejo de la cultura mexicana— encendió los ánimos. Figuras como Parkita,  Huracancito,  Espadachín Chino, además de Payasito, Felino Oriental, Dr. Huesos  que, junto a otros gladiadores, como Dragon King, Phanthom, hicieron vibrar al público arrancando aplausos tanto de los infantes como de los adultos, uniendo generaciones en una sola ovación.

LOS gladiadores tuvieron una gran presentación en el popular barrio.

Cada llave, cada salto, cada caída, fue celebrado como si en ello se jugara también el orgullo del barrio.

ALGUNA vez fueron niños, Gonzalo , Benjamín «Pato» Hernández, Manolo Quiroz, el profesor Darío Vázquez y Roberto «Panterita» Herrera.

Pero si algo define al Dique no es solo su capacidad de celebrar, sino su voluntad de construir.

Al terminar la fiesta, cuando el bullicio cedió paso a la calma, los colonos demostraron nuevamente su compromiso: manos que antes aplaudían se convirtieron en manos que recogían basura, que ordenaban, que dejaban todo listo.

 Porque aquí la comunidad no termina cuando se apagan las luces; aquí la comunidad se reafirma en cada gesto, por pequeño que parezca.

LA ALGARABÍA en pleno.

La Coordinación de Eventos Culturales del Barrio del Dique, fiel a su tradición, no solo ofreció dulces, juguetes y alimentos; sembró en los niños el sentido de pertenencia, el orgullo por sus raíces y el deseo de cuidar lo que les pertenece.

LAS niñas se divirtieron con las piñatas.

En el Dique, cada evento es una lección viva de historia y de futuro.

Festejarán a las madres

Y como toda historia que se honra a sí misma, esta no termina aquí. El barrio ya se prepara para su próxima celebración: el Día de las Madres, que muy probablemente se llevará a cabo el 9 de mayo.

UN caído en la batalla que luego se recuperó para buscar el triunfo.

Será, sin duda, otra ocasión para reunir corazones, para agradecer, para seguir tejiendo esa identidad que hace del Dique mucho más que un lugar,  un símbolo imborrable dentro del alma de Xalapa

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