Al mediodía de este lunes despedirán, en el panteón Palo Verde, a don Rubén Vázquez Segura, quien falleciera la madrugada de este domingo en la ciudad de Xalapa.
Los enterados del futbol en la capital veracruzana reconocen la influencia de don Rubén en el balompié.

Vázquez Segura nació un 20 de febrero de 1929 (93 años) en Teocelo, Veracruz. Su inquietud y deseo de progreso lo llevó a prepararse académicamente obteniendo la licenciatura en contaduría.
Fue funcionario del Instituto Mexicano del Seguro Social y, a pesar de sus muchas ocupaciones, siempre estuvo al tanto de la participación de sus hijos, especialmente, en el ámbito deportivo.

Los dirigió en equipos como “Estadio” y “Real Alvarado” y dios seguimiento permanentemente a la carrera en el futbol profesional de César Rubén “Chícharo” Vásquez de la Torre, durante su paso por Delfines de Xalapa, equipo de época que, a inicios de la década de los 90, logró ascender a la

Segunda División contando con una gama de destacados jugadores como los hermanos René y Martín Olmos, Paco Ovando, Nino Aragón, “Gory” Sánchez, “Carecha” Flores, “Pato” Dávalos, Guillermo y “Goyo” Fernández, Brígido Acosta, Óscar y “Jimmy” Castañeda, “Gama” Albarrán, “Dany” Castillo, entre otros.
También Martín Vásquez recibió el apoyo de don Rubén en sus proyectos deportivos como el Club Cachorros, exitosa organización en la época de los 90 de la cual surgieron elementos que luego incursionarían en el profesionalismo.

Don Rubén fue destacado beisbolista jugando como shorstop. Tuvo la oportunidad de compartir cancha en escenarios veracruzanos con el inolvidable Beto Ávila quien luego dejaría honda huella en el beisbol mexicano y en Grandes Ligas jugando para Indios de Cleveland (1949-1958), Orioles de Baltimore (1959), Medias Rojas de Boston (1959) y Bravos de Milwaukee (1959).

Además de su prometedora incursión en el beisbol profesional en el que ocupó puestos directivos como el haber sido gerente de aquellos Chileros de Xalapa que brillaron en los años 60-70 en la llamada Liga Invernal Veracruzana y en el que alinearon figuras de Liga Mexicana.
A don Rubén no le gustaba que le contaran los partidos de futbol, ni de beisbol. Siempre estuvo en las gradas viendo, analizando y criticando, sin reparo, lo que sucedía en el juego. En momentos le gustaba estar solo.

A don Rubén, nunca le faltó la compañía de su esposa, doña Elvia de la Torre, quien durante décadas estuvo a su lado apoyando a sus hijos futbolistas.

Canchero Xalapa se une a la familia Vázquez de la Torre en este momento de desafío y espera que la luz llegue a su mente y corazón para comprender el brillante y esperanzador estado de progreso que don Rubén ha iniciado y que es parte del gran Plan de Salvación que Dios tiene para sus hijos. Descanse en paz.
Dejar una contestacion