En una tarde de entrenamiento con temperatura amable, la cancha de la Escuela Preparatoria Artículo Tercero Constitucional se llenó de risas, carreras cortas y balones que van y vienen sin presión.
Ahí, lejos de la exigencia del marcador, el futbol recupera su sentido más puro, el juego.

Esa es la filosofía que impulsa el profesor Josué Galván Ronzón, coordinador deportivo de la Escuela Delfines de Xalapa AC, quien desde hace dos años trabaja de la mano con los jugadores más pequeños de la institución.
“Cuando me llegan chicos de cero a cero, no me preocupo en lo motriz ni en lo futbolístico”, explica Galván.
Para él, en estas edades el balón (5 y 6 años) no debe ser una carga, sino un puente. “Al final debe de ser un pasatiempo. Me ocupo sobre todo en que el niño quiera entrar, quiera participar”.

El primer reto no está en los pies, sino en la confianza. Muchos niños llegan con timidez, observando desde lejos a quienes ya corren con naturalidad por la cancha.
Adaptarse al entorno, perder el miedo y sentirse parte del grupo es el verdadero inicio del proceso. Y para lograrlo, la herramienta es clara: el juego.
“Todo es por medio de juegos”, recalca el entrenador. Juegos con el balón en la mano, luego en el pie, dinámicas sencillas que permiten que el niño se familiarice poco a poco con la pelota.
Durante la práctica no vemos rutinas rígidas ni ejercicios mecánicos; hay “jueguitos encaminados al futbol”, siempre con el balón como compañero.
En el medio infantil —donde una hormiga puede robar la atención de todos— se empieza a sembrar algo más profundo, la concentración.

No existen reglas estrictas, sino acuerdos. “Reglas no podemos ponerles, están muy chiquitos”, dice Galván. Si ocurre algo indebido, no se castiga quitando el juego; se ajusta la dinámica, se cambia el ejercicio, se aprende jugando.
Sonrisas
En Delfines de Xalapa, el futbol infantil no sólo se mide en trofeos ni en resultados. Se mide en sonrisas, en niños que pierden el miedo.
La preparación hacia la siguiente categoría llega de forma natural. Conducción, recepción y primeros contactos con el pase, siempre desde lo recreativo. “No podemos ir más allá de eso”, reconoce. La prioridad sigue siendo que el niño disfrute.
La competitividad aparece poco a poco, sobre todo cuando llegan los partidos. Los pequeños entienden que hay goles y resultados, pero el mensaje es claro: participar ya es ganancia.
Actualmente, los Delfines más chicos participan en la Liga Premier y este fin de semana enfrentarán a Tigres en un encuentro pensado para ser divertido, tanto para los niños como para los padres.
Invitación
Justamente a las familias va dirigida la invitación. “Invitamos a toda la sociedad xalapeña a que traigan a sus hijos a prueba una semanita”, comparte Galván.
La categoría abarca niños nacidos en 2020 y 2021, con algunos pequeños de 2022 que ya comienzan a dar sus primeros pasos en el futbol.

El entorno también suma. La cancha del Artículo 3 es, en palabras del coordinador, un espacio privilegiado: “Hay equipos de primera división que quisieran tener esta área verde para entrenar”.
Los entrenamientos se realizan lunes, miércoles y viernes de 16:30 a 18 horas, aunque para los niños una hora —o una hora y media entre juegos, agua y alguna plática o cuento— es más que suficiente.
En Delfines de Xalapa, el futbol infantil no sólo se mide en trofeos ni en resultados. Se mide en sonrisas, en niños que pierden el miedo, en balones que se convierten en amigos. Porque antes de formar futbolistas, se forman personas que aprenden a disfrutar el juego.
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