La cancha 1 de la Unidad Deportiva Universitaria fue escenario de una de esas batallas que quedarán guardadas en la memoria del futbol de la Fundación de la Universidad Veracruzana.
Dique volvió a levantar la corona después de un partido que tuvo de todo: dominio, sufrimiento, reacción heroica y una definición en penales (muerte súbita) que puso los corazones al borde del colapso.

El rival no era cualquiera. Buenavista, el campeón vigente, llegaba con la intención de refrendar su título. Pero desde el inicio, los de Dique dejaron claro que no pensaban ser “convidados de piedra”.

Con toque preciso, paciencia y carácter, se adueñaron del balón y de las emociones del juego.

El premio a esa valentía llegó pronto. Juvencio Chimal, emblema de entrega y calidad, abrió el marcador con una definición que levantó a su afición.
Fue un gol especial, con tintes de despedida, pues parece que Chimal ya no continuará en esta división para dar el salto a la categoría Diamante. No pudo elegir mejor manera de dejar huella que anotando en la final.

El 2-0 llegó con fuerza. «Zurdo» García, con determinación y potencia, clavó la segunda estocada que hizo soñar a Dique con un triunfo cómodo. Al descanso, la sensación era de justicia: el nuevo campeón estaba dando una lección.

Pero el futbol, caprichoso como es, guardaba otra historia. En la segunda parte, Buenavista sacó el corazón que le dio el campeonato pasado. Recuperó la pelota, presionó y empezó a acercarse con insistencia. Dique resistía, pero la presión era cada vez más intensa.

Entonces llegó la jugada que encendió todo. En un balón disputado dentro del área, Gregorio Hernández empujó por detrás a Ismael García, y el árbitro no dudó en señalar el punto penal.
Elí Ramírez cobró con sangre fría y la ventaja se redujo a 2-1. El ambiente en la cancha y grada se volvió eléctrico.
El golpe anímico sacudió al ahora monarca. Buenavista, con el orgullo herido, olió sangre y se lanzó con todo al frente.
La resistencia parecía aguantar, hasta que apareció el capitán David Sánchez. Tras una jugada llena de rebotes, empujó el balón al fondo de las redes y puso el 2-2 que desató la locura. El campeón se negaba a morir.
El pitazo final decretó la llegada de los penales. En ese momento, los nervios se mezclaron con la esperanza.
La primera tanda tuvo errores de ambos lados, aumentando la tensión. La definición llegó en muerte súbita, en ese terreno donde cada disparo se siente como un puñal directo al alma.
Y fue ahí donde la historia eligió al suyo: Dique no falló y escribió su regreso a la gloria, recuperando el título que la temporada pasada le había arrebatado Buena Vista.
Guerreros en la cancha
Dique presentó un cuadro sólido: Raúl Serrano en el arco, respaldado por Edgar López, Alfredo García, René Torres, Arturo Morales, José García, Juvencio Chimal, Orlando Polo, Gregorio Hernández, Carlos Casillas, Jesús del Moral, Francisco Pardo, Roberto Herrera y Martín Barrera, todos atentos a las indicaciones de Gil Galván, estratega que tejió esta nueva coronación.

Buenavista, con la mala fortuna de la lesión de su arquero Miguel Castillo —quien tuvo que ceder su lugar a Martín Acosta, héroe de un par de atajadas memorables— también presentó un plantel combativo: Elí Ramírez, Pablo García, César Hernández, Ricardo Juan, Ismael García, Francisco Aguilar, Víctor Hernández, Victorio Juárez, David Sánchez, Carlitos “La Maquinita” Illescas, José Oyarzábal, Rigoberto Cruz y Ricardo Hernández, todos bajo la guía de los hermanos Raúl y Manolo Quiroz.

Una premiación con sabor a épica
Tras el final, la ceremonia de premiación fue el marco perfecto para un cierre emotivo. Con la presencia de Carlos Alberto Castillo Salas, gerente del Campus para la Cultura, las Artes y el Deporte de la UV, junto con Óscar García, de la Fundación UV y Héctor Hugo Arellano, coordinador de los torneos de futbol, se entregaron trofeos y medallas a campeones y subcampeones.
Dique, con el trofeo en alto y el eco de los aplausos resonando, celebró no solo una victoria deportiva, sino la recuperación del orgullo.
El futbol les devolvió lo que la temporada pasada les arrebató: la satisfacción de proclamarse campeones frente a un rival digno, en una final que quedará escrita con letras de oro en la historia de este torneo.

A buen puerto
La terca arbitral integrada por Adrián Osorio, Mario Martínez y Alejandro Ferto llevaron el partido a buen puerto. Las acciones fueron intensas, pero la marcación del central Osorio fue precisa y todo concluyó exitosamente.

Dejar una contestacion