Álvaro Arbeloa Coca es, desde este lunes, el nuevo entrenador del Real Madrid.
Un ascenso que no admite matices ni atajos. Llega al equipo grande luego de seis años después de iniciar su camino como técnico en la cantera blanca.
El ex lateral derecho alcanza la cima del club que marcó su vida. Valdebebas fue su escuela, su refugio y su trampolín. El primer equipo, su destino.

Arbeloa regresó al Real Madrid en septiembre de 2020 para hacerse cargo del Sub-14. Desde entonces, su carrera fue una escalera constante.
Accesó a la división Juvenil A en 2022. Castilla, en 2025. Finalmente, al primer equipo el 12 de enero de 2026, tras la dimisión de Xabi Alonso.
Alonsó tronó luego de perder la final de la Supercopa de España ante el Barcelona. La historia se aceleró, pero el camino estaba trazado desde hace tiempo.
Arbeloa ha sido una figura muy promocionada internamente.
Nunca entrenó fuera de Valdebebas. Nunca dirigió a un equipo profesional, pero el Madrid vuelve a mirar hacia abajo cuando el banquillo tiembla.

Eso ocurrió ocurrió con Zidane y Solari. La casa vuelve a ser refugio.
Deja al Castilla en cuarta posición del Grupo I de Primera Federación, en zona de playoffs, tras enderezar un inicio complicado.
Su propuesta intensa y ofensiva, forjada en Juvenil A y consolidada en el filial, ahora se enfrenta al mayor desafío posible: un vestuario tocado anímicamente, con problemas de intensidad, lesiones y dudas futbolísticas.

El debut
La presentación de Arbeloa será inmediata y sin red. Este miércoles, en Albacete, Copa del Rey a partido único.
El sábado, en el Bernabéu, ante el Levante, el día que cumple 43 años. El comunicado del club no especifica la duración de su contrato. En el Real Madrid, el tiempo siempre lo marca el resultado.
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