En el cambiante y, muchas veces incierto, universo del futbol profesional xalapeño, el nombre del médico Genaro Cruz Caloca, el Doctor Felino, apareció de manera repentina, pero con una fuerza que rápidamente lo colocó en el centro de uno de los proyectos más interesantes de los últimos años.
Sin un largo historial dentro de la dirigencia deportiva, el galeno decidió asumir el reto de encabezar a Felinos Xalapa, un equipo que busca devolverle identidad, competitividad y esperanza a una plaza que durante décadas ha vivido entre los recuerdos de antiguas glorias y los constantes intentos por recuperar un sitio en el mapa del balompié profesional.
El proyecto va más allá de un equipo de Segunda División Premier, Serie B. Existe también una visión social impulsada por Cruz Caloca, la creación de al menos cinco escuelas comunitarias de futbol, donde niños y jóvenes puedan acceder a becas, formación especializada y una oportunidad de crecimiento dentro y fuera de la cancha.

Xalapa sabe de historias futboleras. Todo comenzó en 1967 con el nacimiento de los Delfines, uno de los clubes fundadores de la Tercera División profesional.
Posteriormente adoptó el nombre de UV, manteniendo vivo el espíritu universitario, para después dar paso, a finales de los años setenta, al surgimiento del Deportivo Universitario Xalapeño (DUX).
Avanza
“Vamos poquito a poquito, paso a paso. Ha habido bastante estrés en algunas situaciones, pero seguimos avanzando».
La década de los ochenta siguió tejiendo capítulos con equipos como UV Xalapa y Gavilanes UV, hasta llegar a uno de los momentos más brillantes en 1990 con la aparición de Delfines de Xalapa, un conjunto que tuvo un ascenso meteórico y que en apenas su segunda campaña (1991-1992) disputó la final por el ascenso a Segunda División ante San Francisco del Rincón.

Sin embargo, aquella aventura albinaranja concluyó un lustro después, dejando un vacío que distintos proyectos trataron de llenar.
Pasaron por la memoria de la afición nombres como Sporting Veracruz —que solamente utilizaba el estadio Quirasco como sede para sus partidos de local—, Tiburones Blancos, Xalapa FC, Ficundep, América Xalapa, Linces del IVES, Industriales, Coyotes, Atlético Xalapa, Búhos, Chileros, Hilanderos, Atlante Xalapa y, recientemente, Xalapa 777.
Hoy, en el 2026, los Felinos Xalapa levantan la mano y reclaman su propia historia. El desafío no es menor, es construir un club desde sus cimientos en una ciudad que anhela reencontrarse con un equipo que perdure en el tiempo.
Mientras la plantilla toma forma y la estructura deportiva se fortalece, Genaro Cruz Caloca vive sus primeras experiencias como dirigente de une quipo profesional. Reconoce que el camino ha sido de aprendizaje constante.
“Vamos poquito a poquito, paso a paso. Ha habido bastante estrés en algunas situaciones, pero seguimos avanzando. El equipo está en formación y pronto quedará completamente listo”, expresó.
Uno de los aspectos que más preocupa al dirigente no está precisamente dentro del terreno de juego, sino en la falta de infraestructura adecuada para los entrenamientos.
“Xalapa tiene muy pocos espacios de campo para este tipo de proyectos. Hemos recibido apoyo con instalaciones como el Quirasco los martes y jueves y el Seminario Mayor, donde también podemos trabajar, pero definitivamente hace falta una zona adecuada para el desarrollo del futbol profesional”, comentó.
En cuanto al cuerpo técnico, confirmó que la incorporación del preparador físico está próxima a concretarse, mientras que la presentación oficial del club podría realizarse a finales de junio o durante los primeros días de julio.

Por ahora, el reloj sigue avanzando y los Felinos continúan su proceso de adaptación y construcción.
El rugido todavía se prepara detrás de los muros del entrenamiento, pero en una ciudad acostumbrada a ver nacer y desaparecer proyectos futbolísticos, la ilusión vuelve a caminar por las calles de Xalapa.
EL futbol xalapeño tiene memoria y cicatrices, pero también conserva una virtud que nunca pierde, la capacidad de volver a soñar.
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