El histórico estadio Quirasco fue testigo de una tarde especial. El frío que cayó sobre Xalapa este sábado no fue impedimento para que Delfines de Xalapa y El Rosario regalaran un partido intenso en la semifinal de ida (Zona 05) de la Liga Nacional Juvenil de Futbol.
El choque fue de esos que se juegan con el corazón y se viven con la garganta apretada desde las gradas.

Porque si bien la temperatura marcaba números bajos, el ambiente fue todo lo contrario.
Fue caliente, vibrante y respetuoso. Las porras de ambos equipos no dejaron de alentar ni un solo minuto, pintando las tribunas con cánticos, banderas y aplausos, sin caer en ofensas ni confrontaciones.

Un detalle que habla bien del trabajo de ambas directivas. Rivales en la cancha, pero aliados en el buen comportamiento fuera de ella.
El encuentro que tuvo ritmo, emociones y momentos clave. Desde el arranque, el conjunto rosarino mostró mejores sensaciones.

Se adueñó del balón, movió bien sus líneas y generó un par de llegadas claras que obligaron al guardameta de Delfines a emplearse a fondo para mantener el cero.
Paradójicamente, la oportunidad más clara del primer tiempo fue para los locales. Tras un rechace del portero visitante, Iker Grijalva, delantero de Delfines quedó solo, sin marca, frente al arco… pero el balón se fue por fuera, arrancando un suspiro colectivo en la tribuna naranja.

El dominio de El Rosario tuvo premio. Alrededor del minuto 20, en una jugada por el costado, un jugador de Delfines pareció recibir una falta que no fue sancionada.
La acción continuó y el atacante rosarino no dudó. Envió un centro preciso al área, donde apareció Ángel Flores, el “zurdo”, para empalmar la pelota y mandarla al fondo de las redes. El gol silenció por un instante el Quirasco y puso el 1-0.

Se esperaba una reacción inmediata de Delfines, pero esta no llegó. El Rosario, dirigido por el DT Pavel Herrera, siguió siendo dueño del partido, con una defensa bien plantada y dos centrales firmes que cortaban cualquier intento de avance.
En una descolgada, Jesús Trujillo sacó un disparo potente y bien colocado, imposible de detener para el arquero xalapeño, ampliando la ventaja y confirmando el buen momento visitante.

Tras el descanso, y luego de un diálogo más enérgico de su técnico Rodrigo Samaniego, Delfines regresó al campo con otra cara. El equipo local adelantó líneas, tuvo mayor control del balón y logró neutralizar buena parte del peligro que El Rosario había generado en la primera mitad.
La insistencia tuvo recompensa. En una llegada por el centro, un disparo potente fue rechazado por el arquero visitante, dejando el balón vivo dentro del área. Silverio Juárez no perdonó y, con un remate certero, puso el 2-1, encendiendo nuevamente a la tribuna y metiendo a Delfines de lleno en el partido.
El cierre fue intenso, disputado en cada metro de la cancha, con ambos equipos defendiendo su idea y dejando claro que la serie está lejos de resolverse.


Al silbatazo final, jugadores y cuerpos técnicos se acercaron a saludar a sus porras y entre ellos mismos, en una imagen de fair play que refleja el esfuerzo del Sector Amateur de la Federación Mexicana de Futbol por erradicar la violencia en los estadios.

El marcador deja la serie abierta en esta semifinal de la Liga Nacional, que se definirá la próxima semana en la cancha de El Rosario. La historia, por ahora, sigue escribiéndose.
Alineaciones
Por Delfines alinearon Jorge Lara, Juan González, Alex Báez, Aldo Arriaga, Iker Grijalva, Sebastián Lozano, Luis Mendoza, Luis Mendoza, Sebastián Hernández, Fabrizio Vite, Víctor Carmona, Ángel Flores. De cambio entraron Silverio Juárez (autor del gol), Mateo Díaz, Iker Díaz, José Baizabal, Gilberto Morales y Mateo Báez.
El Rosario mandó a la cancha a Jair Alarcón, Jesús Márquez, Edwin Ceja, Sergio Trujillo, Ángel Flores, Dennis Paredes, Alan Gómez, Iker Rojo, Giovanni Delgado, Roberto Aguas y Damián Juárez.
La tercia arbitral estuvo integrada por el central Jesús Córdoba, auxiliado en las bandas por Jesús Valdés y Edher May.

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