YONATHAN: “LA FINAL, ALGO INOLVIDABLE”

Todavía no debuta en la Liga MX, pero ya sabe lo que significa vivir una final desde adentro.

Yonathan Gonzalo Del Valle Navarro, delantero xalapeño de apenas 21 años y 1.83 metros de estatura, regresó a casa con esa mezcla de tranquilidad y ansiedad que sólo entiende quien estuvo a unos pasos de tocar la élite absoluta del futbol mexicano.

Las vacaciones lo encontraron nuevamente en Xalapa. Aquí comenzó todo.

Ahora, lejos de la presión mediática y de la intensidad que representa portar el escudo de Pumas UNAM, el joven atacante aprovecha para descansar, reencontrarse con su familia y, sobre todo, analizar el siguiente paso de una carrera que empieza a llamar la atención dentro de la institución universitaria.

Porque Yonathan estuvo ahí. Muy cerca. Convocado por el técnico Efraín Juárez al primer equipo felino durante la reciente liguilla del Clausura 2026, el xalapeño formó parte de un entorno de máxima exigencia luego de que Guillermo “Memote” Martínez fuera requerido por la Selección Mexicana que disputará el Mundial 2026.

YONATHAN, con su entrenador y gestor, Martín Bello, quien lo catapultó a planos mayores.

La oportunidad no llegó por casualidad

Detrás del llamado existe una historia de disciplina, constancia y goles. Yonathan viene de firmar un año futbolístico sobresaliente en las categorías inferiores auriazules, convirtiéndose en el goleador de su equipo tanto en Sub-18 como en Sub-21, pese a no contar siempre con la continuidad deseada.

“Fue un momento muy especial para mí. El simple hecho de estar contemplado como primer equipo y vivir esas experiencias es algo inigualable”, cuenta todavía con emoción intacta.

El delantero reconoce que aquella liguilla le dejó una marca imborrable. Más allá de no haber debutado oficialmente, haber convivido con un plantel protagonista y sentir de cerca la tensión de una final significó un aprendizaje que pocos jóvenes alcanzan tan pronto.

LOS PQUEÑOS aprovecharon la presencia del delantero de Pumas para pedirle autógrafo.

“Yo le comentaba a mi familia que preferiría mil veces vivir una liguilla así a debutar y nunca pasar por eso. Hay jugadores que llevan años en Primera División y nunca han estado en una final. Yo, con el favor de Dios, ya pude traer esa experiencia a mi casa”, expresa.

Pero si algo define el discurso de Yonathan es la gratitud. Y esa gratitud tiene nombre: Cremonese de Xalapa.

Ahí comenzó a moldearse no sólo el futbolista, sino también la persona.

Hace no mucho tiempo, él era uno más de los niños que entrenaban en la cancha  persiguiendo una ilusión que parecía lejana. Hoy vuelve convertido en referente para las nuevas generaciones.

“Es un club que se empeña por sacar a muchos niños del barrio, que no se dejan influenciar por las malas cosas que hay alrededor, como el alcohol, las drogas o el robar. Este club es diferente. Más allá de hacerte un gran futbolista, te hace una gran persona”, afirma con firmeza.

YONATHAN analiza su futuro. Al paracer Pumas será el camino, pero puede que surjan otras opciones.

Por eso no duda en colocar al Cremonese por encima de cualquier otra institución en términos afectivos.

“Siempre digo que salí de acá  porque es un orgullo”.

El mensaje para los jóvenes que hoy lo observan entrenar donde él alguna vez empezó es sencillo, pero contundente: disciplina y hambre.

“No pierdan el hambre. Sean disciplinados. Aprendan a escuchar. Aunque a veces no les guste lo que les diga el profesor, háganlo porque siempre es para un bien. Yo le hice caso al profe y ahorita ando por acá”, dice entre sonrisas.

La temporada terminó para Pumas con la sensación amarga de haberse quedado muy cerca del campeonato. Yonathan también vivió ese golpe emocional que deja el futbol cuando todo cambia en los últimos minutos.

LA CANCHA del Quiosco, en Coapexpan, donde entrenó muchas veces con Cremonse.

“Se sintió fuerte porque Pumas es una institución muy grande y con muchísimos seguidores, pero el balón va a seguir rodando”, reflexiona.

Ahora viene otra etapa importante. Su contrato concluye en estos días, aunque el propio Efraín Juárez ya le manifestó el interés de mantenerlo en planes y sumarlo a la pretemporada del primer equipo, programada para iniciar en la segunda semana de junio.

“Ellos me propusieron llegar ya con ellos a pretemporada y formar parte del primer equipo. Son cosas que vamos a seguir platicando con mi familia. Hay otras opciones también y vamos a buscar lo mejor para mi futuro”.

A sus 21 años, Yonathan entiende que el camino apenas comienza.

Mientras tanto, también se da tiempo para hablar del regreso del futbol profesional al puerto de Veracruz, una noticia que considera necesaria para un estado históricamente ligado a este deporte.

“Veracruz es un estado muy futbolero. Lo conocen como semillero del futbol profesional. De acá han salido grandes jugadores y creo que este nuevo club viene a revivir la pasión por el deporte y a demostrar el talento que hay en el estado”.

Preseas

El delantero xalapeño sonríe cuando presume las medallas obtenidas en las distintas categorías universitarias. Una corresponde al primer equipo, la del subcampeonato; las otras, a los procesos Sub-21 y Sub-18 que lo fueron acercando poco a poco al sueño mayor.

SUS MEDALLAS. La color plata, de subcampeón de la Liga MX con Pumas; las ortas las ganó con al coronarse con la entidad felina en las divisiones Sub 18 y Sub 21.

No habla como una figura consumada. Habla como alguien que todavía conserva intacta la humildad del barrio y la claridad de quien sabe de dónde viene.

Por ahora, Yonathan Del Valle disfruta unos días en casa. Camina nuevamente por Xalapa mientras su nombre empieza a sonar con más fuerza en el entorno universitario.

 El futuro todavía está por definirse, pero algo parece seguro: el muchacho que salió del Cremonese ya aprendió que los sueños, cuando se trabajan todos los días, dejan de verse tan lejanos.

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