La tarde del viernes, el gimnasio Fovissste volvió a vestirse de luces. La duela, testigo silencioso de cientos de entrenamientos, se tapizó una vez más de Toros, club que con los años, ha crecido no sólo en número de jugadores, sino en historias, disciplina y sueños que empiezan a tomar forma desde edades tempranas.
Entre botes de balón y miradas atentas, aparecen dos voces distintas, pero unidas por el mismo apellido y la misma pasión. Son María Fernanda y Mateo Carvajal Hernández. Hermanos, basquetbolistas, Toros.

María Fernanda habla con claridad. Su historia con el básquetbol comenzó en el sexto año de primaria, después de probar “todos los deportes”.
Ninguno la atrapó como este. Aquí encontró su lugar, su pasión… y su ambición. Cuando se le pregunta hasta dónde quiere llegar, no duda: “Hasta que sea profesional”. Lo dice sin titubeos, con la seguridad de quien sabe que es buena y trabaja para serlo aún más.

Mateo, en cambio, sonríe antes de responder. Apenas empieza, “apenas, apenas”, dice con honestidad infantil.
Pero su meta también apunta alto. Quiere jugar profesionalmente hasta la NBA y dejar que el camino marque lo que sigue.

No le intimidan los rivales más grandes en estatura y peso; enfrentarlos, explica, es cuestión de “quitarles el balón”. Así, sencillo y valiente.
Ambos coinciden en algo fundamental. El deporte y la escuela van de la mano. María Fernanda sueña con estudiar una licenciatura en Educación Física o Educación Especial, hacer una maestría relacionada con el básquetbol, formar su propio club y, además, apoyar a niños con discapacidad, un sector que —señala— aún carece de espacios suficientes en Xalapa.

Mateo también se visualiza como profesor y formador, completando un club donde otros niños puedan crecer como ellos lo están haciendo.
En el terreno social, María Fernanda no esquiva un tema sensible: la falta de apoyo al básquetbol femenil. Reconoce el avance, pero también la desigualdad.
“Hay mucho apoyo para la rama varonil, pero falta más para la femenil”, afirma. Aun así, reconoce el esfuerzo de clubes que siguen apostando por abrir espacios.
Toros es uno de ellos. Bajo la guía del coach Marcos, ambos compiten ya en ligas formales. María Fernanda ha participado en torneos como la Copa Telmex y la Peperami, asociada también con el equipo de la UV.
Mateo compite en la liga escolar, dando sus primeros pasos en el ámbito competitivo. A pesar de su corta edad y estatura el pequeño gigante se asocia sin temor al juego y brinda intensidad y deseos de triunfo.
Antes de despedirse, María Fernanda deja un mensaje para quienes, como ellos, tienen metas, pero también distractores los cuales deben superar parapoder lograr sus sueños. Dice: «Hay que vivir un día a la vez, no rendirse y entender que, por alta que parezca la meta —o el rival—, se puede alcanzar. “Y puedes llegar a ser muy feliz por haberlo logrado”, dice.
Y de repente a duela del Fovissste sufre una metamórfosis. Salesn los que entrenaron baloncesto para dar paso a los voleibolistas. En unos y otros los sueños siguen botando. En Toros, el básquetbol no sólo se juega, se aprende, se estudia y se sueña.
Dejar una contestacion