En el latido incesante del deporte escolar, donde la infancia aprende que competir también es una forma de soñar, surgieron los campeones de la fase de Inspección de los Juegos Deportivos Escolares de la Educación Básica.
El certamen fue avalado por la Secretaría de Educación de Veracruz a través de la Dirección General de Educación Física Estatal.
El Complejo Deportivo Omega fue el escenario donde se cruzaron miradas firmes, estrategias ensayadas y nervios inevitables.

Ahí, los campeones de la fase de Supervisión midieron fuerzas para solventar la eliminatoria definitiva.
No hubo espacio para la especulación: cada pase se ganó con disciplina, temple y esa convicción silenciosa que distingue a los equipos que entienden que el deporte es también formación de carácter.
Con el boleto en mano, los monarcas de esta etapa ya miran hacia marzo, cuando disputen la fase Regional con representativos de Martínez de la Torre, Cardel, Coatepec, Xalapa Norte y Xalapa Sur.
Será otro peldaño en una escalera que no solo conduce a trofeos, sino a experiencias que marcan la memoria escolar.
La gran protagonista de la jornada fue la Escuela Carlos A. Carrillo, que firmó una actuación notable al conquistar cuatro pases, todos en la rama femenil: futbol, basquetbol 5×5, ajedrez individual y voleibol.
Este dominio habla de estructura, trabajo constante y, sobre todo, de una generación de niñas que compiten con determinación y talento.
El Colegio Americano de Xalapa aseguró su presencia regional en futbol varonil y ajedrez por equipos, mientras que la Escuela Salvador Díaz Mirón se proclamó campeona en voleibol varonil y basquetbol 3×3 femenil, confirmando que la versatilidad también es una virtud competitiva.

Por su parte, la Práctica Anexa a la BENV ganó el ajedrez varonil individual, demostrando que la estrategia y la paciencia también levantan trofeos.
La Escuela José María Morelos y Pavón se quedó con el pase en baloncesto varonil 3×3, y la Escuela Acela Servín cerró la lista de clasificados al imponerse en baloncesto 5×5 varonil.

Más allá de los resultados, esta fase dejó claro que el deporte escolar en Veracruz no es un simple calendario de competencias: es una plataforma donde se forjan hábitos, amistades y resiliencia.
En cada silbatazo final hubo abrazos, lágrimas y promesas de volver más fuertes. Porque en estas canchas no solo se define quién avanza; también se construye el espíritu deportivo que acompañará a estos estudiantes mucho después de que el marcador se apague.
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