Las naciones europeas (UEFA) le dan la espalda a Infantino, presidente de FIFA y a su iniciativa de vender participaciones a inversores de capital privado del Mundial, el torneo de fútbol más importante del mundo.
A la negativa se une la Confederación Centroamericana y del Caribe de Futbol (CONCACAF). La confederación, encabezada por Victor Montagliani, así como los 41 presidentes de las asociaciones que forman parte de la Concacaf, entre ellas México, Estados Unidos y Canadá, las tres recientes organizadoras del Mundial, rechazaron la propuesta de Infantino, sumándose así de manera oficial a la UEFA y sus 55 Federaciones.

“La UEFA y sus federaciones nacionales no participarán en las competiciones de la FIFA”, declaró el organismo rector del futbol europeo dirigido por Aleksander Čeferin, tras una reunión urgente en línea con sus 55 países miembros.

«Hay cosas demasiado importantes como para venderlas», declaró la UEFA en un comunicado. «La Copa Mundial de la FIFA pertenece al futbol. Siempre será así. Y mientras Europa tenga voz, jamás estará a la venta».
En un comunicado, la CONCACAF afirmó que sus miembros “expresaron profunda preocupación por la falta de debido proceso en torno a la propuesta, el plazo artificialmente corto impuesto y la ausencia de revisión o aprobación por parte de los órganos rectores pertinentes de la FIFA”. Asimismo, cuestionó la necesidad de inversión externa “tras la Copa Mundial de la FIFA más rentable de la historia”.

El martes se reveló el proyecto secreto de Infantino: escindir sus operaciones comerciales en una nueva filial de 20.000 millones de dólares llamada FIFA Forward Enterprise (FFE), participada en un 20% por inversores privados. El inversor principal sería una firma de inversión neoyorquina creada por Joshua Kushner, hermano de Jared Kushner, yerno del presidente estadounidense Donald Trump.
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