Ha calado el alma el ver nuevamente a los Delfines quienes hace un cuarto de siglo daban alegría al futbol de esta capital.
Con kilos de más, pero con el mismo entusiasmo y amor por la camiseta, la familia “albinaranja” se reencontró.
No cabe duda, Delfines es un homenaje a la historia, un ejemplo a seguir que las nuevas generaciones deben copiar cual calca.
La evaluación de la primera vuelta de la campaña no es alentadora, pero dejó experiencia en los Chileros de Xalapa.
El técnico César Vázquez fue claro al decir que los números del equipo no reflejan lo hecho en la cancha, pero que hubo situaciones que impidieron que el equipo cerrara el invierno en una mejor posición de la tabla.
Un cuarto de siglo ha pasado desde el “suceso albinaranja”, los Delfines de Tercera División. Un par de años estuvieron en el mínimo circuito de ascenso. No hizo falta más tiempo para ganarse el corazón de miles.
La entrega y humildad mostrada en la cancha y fuera de ella, más la calidad competitiva, han convertido a Delfines en una leyenda, algo que a través de los años se ha estancado en el “aire emocional” de los aficionados locales.
Será el espíritu navideño o el clima soleado, pero fresco lo que ha causado tan buen ánimo en el equipo.
Este jueves en la cancha del estadio Quirasco el interescuadras fue dinámico y con buen futbol.
Velocidad y desgaste rumbo a las áreas, capacidad para recuperar el balón y una manera fácil de dar salida. Eso es lo que se vio durante la práctica, previa al paro que hará el equipo el sábado próximo, reanudando el lunes 26.
La etapa de visoreo de los Chileros de Xalapa fue de lo mejor para el técnico César Vázquez quien “pescó” al menos a cinco elementos que bien podrían encajar en cualquier conjunto de la Tercera División.
Obviamente que los “elegidos” deberán estar expuestos a largas jornadas de trabajo a fin de que logren cierta madurez y competitividad.