FELINOS XALAPA Y SU FUTBOL CON FUTURO

En Actopan no se habló solamente de futbol. Se habló de futuro. De esos futuros que pocas veces encuentran una cancha abierta, un entrenador dispuesto o una beca posible.

Bajo el sol y entre la emoción, el proyecto de escuelas comunitarias de Felinos Xalapa comenzó a tomar forma con una promesa clara,  que el balón también pueda convertirse en un camino para estudiar, crecer y alejarse de los riesgos que golpean a muchos jóvenes.

El doctor Genaro Cruz Caloca, presidente de Felinos Xalapa, es el  impulsor de esta iniciativa.

El galeno  no ocultó su entusiasmo. Dijo que lo ocurrido ayer en Actopan representa  uno de los proyectos más importantes que visualiza para los próximos años.

GENARO Cruz y su plan de futbol comunitario.

El plan arrancará como piloto en cinco municipios y tendrá como primer paso la beca para 50 niños en Actopan, quienes recibirán formación deportiva y acompañamiento integral.

La escena fue sencilla, pero poderosa: niños ilusionados, padres atentos y una comunidad que observó cómo el deporte puede convertirse en una herramienta social.

“No se trata únicamente de enseñar a patear un balón o memorizar reglas de juego. La intención es formar personas”, dijo Cruz.

Agregó:

“Queremos que cada municipio tenga sus propios formadores.  Por ello, además de trabajar con los menores, el programa contempla capacitar –durante todo el año– a dos entrenadores de cada zona, quienes podrán certificarse con licencias profesionales al finalizar el proceso.

La visión va mucho más allá de las canchas. El proyecto busca convertirse también en un espacio de prevención contra las adicciones, el alcoholismo y la desintegración social.

Se busca establecer una escuela integral donde el futbol sea el puente, pero no el único destino.

La meta inmediata es arrancar con 250 niños en distintos municipios alrededor de Xalapa y, si el modelo funciona en los próximos meses, expandirse rápidamente a nuevas comunidades.

“El objetivo final es construir una red regional de escuelas comunitarias donde estudiar y jugar nunca sean caminos separados”, abundó el cirujano.

Porque en el mensaje quedó clara una idea que resonó más fuerte que cualquier discurso deportivo, el que  ningún niño deba abandonar la escuela por perseguir el sueño del futbol.

Incluso si más adelante prospera el proyecto del equipo de  Segunda División, la prioridad seguirá siendo la educación.

“Los horarios de entrenamiento” —aseguró—, deberán adaptarse para que los jóvenes continúen sus estudios.

Para Felinos Xalapa, el proyecto comunitario  no es únicamente formar futbolistas profesionales, sino jóvenes capaces de conseguir una beca, terminar una carrera universitaria y convertirse en ciudadanos que aporten algo positivo a la sociedad.

En Actopan, entre tierra, ilusión y balones recién acomodados, quedó sembrada una idea que parece simple, pero que en muchos lugares sigue siendo urgente, que  el deporte puede cambiar vidas cuando alguien decide usarlo para abrir oportunidades y no solamente para ganar partidos.

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