UN MOTE, UNA HISTORIA Y 32 GOLES

Por las canchas de la Liga Regional de Coatepec corre un nombre que suena a barrio, a polvo levantado después de un disparo certero y a nostalgias del futbol de antes.

 Armando “Chicuilo” Ávila, el actual monarca romperredes de la categoría Oro. Sus 32 goles en la temporada recién concluida no solo lo coronan como el mejor artillero del circuito; también reafirman una trayectoria que, más que numérica, está hecha de memorias, amistades improbables y una pasión que no envejece.

ARMANDO Ávila y su añeja relación con los goles y triunfos.

El mote que hoy lo presenta y distingue no nació en Coatepec ni en Xalapa, sino del acento español de un histórico del balompié mundial,  José Martínez “Pirri”, leyenda del Real Madrid y figura del Puebla FC en la Primera División mexicana. Junto con otro talento ibérico, Juan Manuel Asensi, frecuentaban la localidad de La Pitaya, donde creció el joven Armando.

Ahí, entre convivencias y retas improvisadas, surgió el apodo que lo acompañaría toda la vida.

Pirri fue el que nos apoyó para hacer el equipo; yo era el más chico y me decía: ‘Checuelo, entra a jugar’”, recuerda Ávila con una sonrisa que todavía guarda el eco de esas tardes. “Con el tiempo mis amigos le cambiaron un poco y desde hace mucho me dicen ‘Chicuilo’”.

JOSÉ Martínez «Pirri», en su época con el Puebla FC.

Desde entonces, el niño al que invitaban tímidamente a entrar a la cancha se convirtió en un goleador de respeto. Con el jersey de Guerreros Xalapa, Ávila dejó atrás a artilleros de oficio como Benito Jiménez (Tuzamapan), quien firmó 28 dianas, y a pesos pesados de otras escuadras como Jesús Teoba, de Generación 68, y Aurelio Lozada, del Retro Teocelo, ambos con 21 goles. No fue casualidad sino  fue constancia.

Su buen momento no se limita a la Liga Regional. Hace apenas un par de semanas, volvió a levantar un título, ahora en la categoría Máster de la Fundación UV, coronándose con el Nápoli tras vencer 2–0 al poderoso Dique, multicampeón del torneo con seis títulos consecutivos. Chicuilo no solo anota sino que  compite  y aporta.

En entrevista, el delantero comparte con sencillez lo que representa este logro:

  ¿Qué significa para ti lograr este título de goleo?
“Muchas gracias. Para mí es un logro muy especial porque refleja el esfuerzo de todos mis compañeros y el apoyo de quienes llevan el equipo. Sin ellos no hubiera sido posible.”

¿Cómo describirías tu experiencia?
“Mis compañeros siempre me han brindado confianza. Cada uno aportó algo importante,  la confianza de los que están en  la banca,  el entendimiento con mis compañeros y la motivación para seguir mejorando. Me sentí muy arropado en cada juego.”

CON el Nápoli, campeón del Torneo Máster de la Fundación UV.

¿Qué viene ahora para ti?
“Seguir trabajando. Esto no termina aquí. Quiero mantener el nivel, apoyar a mi equipo en lo que venga y seguir disfrutando del futbol.”

Hoy, “Chicuilo” Ávila no solo es el goleador del torneo sino que también se pone el overol de obrero en la cancha.   Sigue corriendo como aquel niño de La Pitaya al que un tal Pirri alentaba a entrar sin miedo, con la portería enfrente y la ilusión intacta.

ARMANDO, con el trofeo de campeón tras destronar al Dique.

Porque “Chicuilo”  demuestra que los goles, cuando nacen del corazón, nunca se acaban.

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