Llegó la hora de demostrar de qué está hecho el carácter mexicano. Después de levantarse de una derrota inicial y encadenar dos victorias, la Selección Mexicana Femenil Sub-17 enfrenta este jueves a Nigeria, en los octavos de final del Mundial, en Marruecos.
Ya no hay margen de error: ganar significa avanzar; perder, despedirse del sueño.
Las dirigidas por Miguel Gamero comenzaron con un tropiezo de 2-0 ante España, pero respondieron con personalidad al derrotar 3-1 a Chile y 1-0 a Australia, resultados que les dieron el segundo lugar del grupo F, con seis puntos.

Ahora, el desafío crece. México quiere acercarse a sus mejores páginas mundialistas: el subcampeonato de 2018 y el tercer lugar conseguido en 2025. Pero enfrente estará una Nigeria poderosa, también segunda de su grupo, que sorprendió al vencer 3-1 a Corea del Norte, bicampeona vigente, después de caer ante Polonia y superar a Puerto Rico.
La historia también exige cuentas pendientes. En el Mundial de 2014, las africanas golearon 3-0 al conjunto mexicano. En 2024, ambas selecciones empataron a un gol en un amistoso.
Este jueves, el Tricolor tiene la oportunidad de cambiar el relato, cobrar revancha deportiva y confirmar que su ambición no tiene límites.
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