El Dique anunció pausa en su participación dentro de la categoría Master del futbol de la Fundación UV.
Esto no debe interpretarse como una despedida definitiva, sino como el cierre natural de un ciclo extraordinario.
Siete campeonatos en el torneo de la Fundación de la Universidad Veracruzana no son una casualidad. Se trata de la consecuencia de disciplina, permanencia, liderazgo, identidad y, sobre todo, de una enorme capacidad para construir un equipo alrededor de algo que va mucho más allá del futbol.
Y detrás de esa historia hay dos nombres que merecen un reconocimiento especial, José Alberto Pérez Fuentes y Raúl Quiroz.

Pérez Fuentes, presidente y gestor del club Cjuver, ha sido durante muchos años uno de los grandes respaldos institucionales de este proyecto.
Su labor no se limita a acompañar al equipo desde la dirigencia; representa la voluntad de sostener una estructura deportiva que encontró en el Dique una identidad y una manera de competir.
Pero si hay alguien que puede hablar de esta historia desde sus entrañas, ese elemento es Raúl Quiroz.
Treinta y tres años al frente de equipos del Dique hablan por sí solos. Su historia comenzó en el Centro Deportivo Ferrocarrilero, cuando todavía jugaba y una lesión terminó modificando su camino.
Dejó de ser futbolista para convertirse en estratega, dirigente y, con el tiempo, en uno de los rostros más identificables de este proyecto.
Treinta y tres años
En la estadística caben los torneos del Ferro, las competencias de Unidad Deportiva Universitaria y escenarios de mayor exigencia en Xalapa y la región. Caben generaciones enteras de jugadores, derrotas, celebraciones y campeonatos.
Quiroz Pérez reconoce incluso que resulta difícil contabilizar todos los títulos conquistados durante esa larga trayectoria. Habla de once o doce torneos ganados en aquella primera etapa, cuando el equipo competía en categoría Libre y poco a poco comenzó a incorporar a jugadores veteranos.
Ahí está precisamente una de las grandes virtudes de su trabajo, el saber evolucionar con el futbolista y con el tiempo.
El Dique comenzó siendo un equipo identificado con el barrio. Después abrió las puertas a jugadores de otras colonias y, conforme lo exigieron las competencias, recibió futbolistas de otros puntos de Xalapa y de la región.
Esa apertura terminó convirtiendo al equipo en un punto de encuentro.
Uno o dos jugadores de distintas colonias podían encontrar en el Dique una camiseta, un grupo y una oportunidad para competir.

Esa capacidad de integrar, de sumar y de hacer comunidad quizá sea uno de los mayores campeonatos que jamás aparezcan en una vitrina.
Porque los siete títulos de la categoría Master son importantes… y mucho.
Pero hay otro campeonato, quizá más profundo: haber construido una familia futbolística durante más de tres décadas.
Y en esa construcción, Pérez Fuentes y Quiroz tienen un mérito incuestionable.
Por eso la pausa anunciada no debe mirarse con nostalgia, sino con respeto.
Después de tantos años, también existe el derecho a detenerse. A mirar hacia la familia. A atender proyectos personales. A recuperar tiempo. A entender que detrás de cada torneo había semanas de preparación, organización y decisiones que comenzaban mucho antes de que rodara el balón.
Como lo reconoce el propio Quiroz, prácticamente el torneo empezaba mucho antes del primer partido.
Ese nivel de compromiso explica por qué ahora resulta necesario hacer un alto.
Descansar también es parte de la historia de un campeón.
Y quizá lo más importante sea que el Dique se retira momentáneamente desde la cima, después de conquistar su séptima corona y dejando una marca difícil de igualar.
Además, la historia continúa.
Raúl Quiroz permanece al frente del Dique Buenavista, actual campeón de la categoría Premier. Es decir, la pausa de un equipo no significa el retiro de una trayectoria.
El futbol puede esperar.
La familia, los proyectos personales y el descanso también tienen su torneo y merecen jugarse.
Por eso, más que decir adiós, corresponde decir:
Hasta pronto, campeón.
Agradecimiento
José Alberto Pérez “Chocolate del deporte”, agradeció a cada jugador que vistió la camiseta. A quienes llegaron desde el barrio y a quienes después se incorporaron desde otras colonias y otros lugares. A todos los que alguna vez defendieron estos colores y contribuyeron, de una u otra manera, a construir esta historia.
Y, especialmente se refirió a Raúl Quiroz, porque siete campeonatos pueden quedar registrados en una estadística, pero 33 años de trabajo, identidad y compromiso quedan registrados en la memoria de toda una comunidad futbolística.
El Dique hace una pausa. No baja el telón.
Simplemente cierra un ciclo para tomar aire, replantear el futuro y, quizá algún día, volver a escribir otro capítulo.
Porque los grandes equipos pueden dejar de jugar, pero los campeones nunca dejan de formar parte de la historia.
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