Los centroamericanos apostaron al futbol rácano, pero justificado debido a que enfrente tuvieron a Brasil, el máximo ganador de copas del mundo. Su osadía les valió quedar prácticamente eliminada de toda posibilidad de avanzar a los octavos de final, justo castigo a su pecado.
El equipo sintió de inmediato el calor infernal (35 grados) de esta ciudad y nuevamente, la afición mexicana se hizo presente en las inmediaciones del hotel. Se escuchó otra vez el ‘Cielito Lindo’, cuando los jugadores descendían uno a uno.
Guillermo Ochoa, “Chuky” Lozano, “Chicharito”, Vela, fueron los más ovacionados por los asistentes quienes ondeaban banderas mexicanas.
Quedó al borde de la eliminación de la justa universal tras el papelón mostrado en el estadio Nizhni donde fue superado en juego y actitud.
Los argentinos no logran encontrar soluciones para conectar con Messi, en un partido en el que un estrepitoso fallo del portero abrió el camino a la goleada.
La plantilla “nipona” logró una importante victoria sobre el equipo dirigido por el estratega argentino José Pekerman y dio la sorpresa durante la jornada de este martes en Rusia.
Los goles del triunfo fueron obra de Shimji Kagawa a los 6 minutos por la vía del penalti y de Yuya Osako, a los 73. Colombia había emparejado el marcador poco antes de que terminara el primer tiempo con el gol de Juan Fernando Quintero.
A su vez los senegaleses tomaron ventaja de dos tantos con los goles de Thiago Rangel (37’) y M’Baye Niang (60’). Por los polacos descontó Grzegorz Krichowiak a los 86 de tiempo corrido.
De repente se quedó en el pasado la estampa del súperatleta alemán, grande, veloz, apabullante, gandalla, genéticamente “diseñados en serie” los como tanques de guerra, con el mismo plano y en el mismo taller.
Sin embargo aún no son capaces de asimilar la ductilidad de jugar el balón con los pies como se hace en América. Aun así son un pueblo orgulloso de sí mismo con cuatro coronas en Copas del Mundo (Suiza 1954, Alemania 1974, México 1986 y Brasil 2014).