EL TRI GANÓ APENITAS  

En los grandes torneos primero se cuentan los puntos, después llegan los análisis. Bajo esa premisa, la Selección Mexicana cumplió,  llegó a seis unidades en el Grupo A, aseguró el liderato y selló su boleto a los 16avos. de final.

NADIE aflojó la pierna a la hora de pelear por la pelota.

 La misión está hecha. El resultado es inobjetable. Pero sería un engaño dejar que el 1-0 tape las carencias que mostró el equipo de Javier Aguirre sobre la cancha del estadio Ciudad de Guadalajara.

México ganó con gol de Luis Romo (50′), pero no gustó. Sufrió demasiado, se vio incómodo durante largos pasajes del partido y por momentos jugó con más temor que convicción.

ERIK Lira (6), de México, le muestra las armas a Lee Jae-Sung.

 Lejos de aquella imagen competitiva y atrevida, el Tricolor fue un equipo reservado, preocupado más por destruir el juego de Corea del Sur que por construir el suyo.

El planteamiento tuvo un claro objetivo, el de cerrar espacios y evitar que los asiáticos encontraran libertad con sus hombres más peligrosos.

PAIK Seung-ho (8), del seleccionado de Corea, disputa la pelota con Lira.

 Sin embargo, en el intento, México también terminó limitándose. Cedió el balón, perdió identidad y se convirtió en un conjunto reactivo, esperando un error rival o una jugada aislada que le permitiera inclinar la balanza.

Y así ocurrió.

El único gol del encuentro no nació de una combinación brillante ni de una jugada elaborada. Llegó gracias a un craso error del guardameta Kim Seung-Gyu.

ATAJADÓN de «Tala» Rangel en la llegada más peligrosa de los coreanos.

Una salida que parecía rutinaria terminó en desastre cuando chocó con su propio compañero y dejó el balón muerto dentro del área.

Luis Romo, atento y con la viveza que exige este tipo de competencias, simplemente tuvo que empujar la pelota a una portería abandonada para desatar la fiesta en Guadalajara.

Hasta ese momento, México había mostrado muy poco al frente. El ataque fue parco, carente de ideas y sin la capacidad de generar peligro constante. Julián Quiñones luchó prácticamente solo en el último tercio del campo, mientras el medio campo tuvo más trabajo tapando la llegada de los  rivales que marcando el ritmo del encuentro.

Corea del Sur tampoco supo aprovechar su dominio. Tuvo el balón, tuvo oportunidades y por momentos hizo ver mal a la zaga mexicana, pero le faltó contundencia.

LEE Jae-sung lamenta la derrota.

El Tricolor se salvó en varias ocasiones gracias a intervenciones defensivas oportunas y a la seguridad de “Tala” Rangel bajo los tres postes, quien apareció cuando el equipo más lo necesitó.

El cierre fue de auténtico sufrimiento. Corea adelantó líneas, encerró por momentos a los mexicanos y convirtió los últimos minutos en una prueba de resistencia física y mental.

 Sangre, sudor y lágrimas, como dicta la vieja frase, fueron necesarios para conservar una ventaja mínima que terminó valiendo oro.

Y en los mundiales nadie regala nada. Muchas veces los campeonatos se construyen con partidos que se ganan sin jugar bien. México tiene derecho a celebrar su clasificación y el mérito de haber encontrado la manera de sumar tres puntos más. El problema aparece cuando este tipo de actuaciones comienzan a convertirse en costumbre y no en una excepción.

EL TRI, ante la posibilidad de dar una mejor cara ante Chequia, el próximo miércoles 24 de junio.

Aguirre y sus dirigidos tendrán que revisar con lupa lo ocurrido para evitar que se repita ante Chequia, el próximo miércoles  en el estadio Ciudad de México. Además, la siguiente ronda ya no permitirá tantos titubeos ni tantos minutos de desconexión.

 La fortuna de encontrar un error como el de Kim Seung-Gyu no aparece todos los días, y los rivales de eliminación directa suelen castigar con mayor severidad los descuidos y la falta de personalidad.

LOS COREANOS no dejaron de atacar y estuvieron cerca del gol.

El boleto está en la mano y el liderato también. La afición puede cantar y celebrar porque México sigue vivo en su Mundial. Pero la realidad es que el Tricolor todavía tiene una deuda pendiente, la de  convencer con futbol.

Por ahora, alcanzó con lo justo. Más adelante, lo justo podría no ser suficiente.

Aguirre y sus conclusiones

Al finalizar el partido, el técnico Javier Aguirre reconoció ante la televisión mexicana que el equipo no mostró su mejor versión, aunque destacó que el rival también limitó sus opciones ofensivas.

AGUIRRE, en diálogo con el silbante uruguayo Gustavo Tejera.

“Sí, estamos bien. No fue un gran partido, pero es que el rival tampoco nos dejó hacer mucho. Aun así tuvimos el gol, que fue un error, y dos o tres llegadas”, admitió el estratega.

Pese a la equivocación que permitió la anotación de Romo, Kim también evitó que la ventaja mexicana fuera mayor al responder con buenas intervenciones ante los intentos de Raúl Jiménez y Obed Vargas. Aguirre resaltó que Corea apenas logró generar peligro, un aspecto que mantiene satisfecho al cuerpo técnico junto con la solidez defensiva del equipo.

“Una de Raúl, la de Obed, y ellos realmente no nos inquietaron mucho”, agregó el entrenador, quien también valoró el respaldo de la afición en Zapopan y el hecho de haber sumado seis puntos sin recibir gol.

EL Vasco Aguirre reconoció fallas.

Marca inédita

Ahora el Tri buscará cerrar la fase de grupos con una marca inédita en su historia, el  ganar sus tres encuentros de la primera ronda en un Mundial. La oportunidad llegará el próximo miércoles 24 de junio ante Chequia, en un partido que se disputará a las 19 horas, tiempo del centro de México, en el estadio Ciudad de México.

El triunfo también  una inyección de confianza antes del inicio de la fase de eliminación directa.

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