DUILIO DAVINO: “NO ESTÁ CERRADA”

La Federación Mexicana de Futbol vuelve a tropezar con un problema que no es nuevo, pero sí cada vez más evidente: la falta de seriedad institucional en la planeación deportiva.

A estas alturas la  improvisación no es una estrategia,  es una desventaja.

A poco más de un mes de la Copa Mundial FIFA 2026, el mensaje hacia dentro y fuera del vestidor es confuso, cambiante y, sobre todo, poco profesional.

«Claro está que estos 20, al estar aquí con nosotros, trabajar desde antes con Javier Aguirre y afrontar estos partidos amistosos pues llevan mano por encima de todos.“

Se suponía que los 12 llamados estarían en la copa del Mundo, los  de apoyo para los entrenamientos  (8 más) estarán solo para eso, para apoyar en la preparación del equipo sin aspirar a ser convocados a la justa universal, ahora resulta que  cualquier elemento  es convocarle, elegible.  

El proyecto encabezado por el técnico  Javier Aguirre había trazado una ruta clara: quienes fueran convocados anticipadamente sacrificarían compromisos con sus clubes —incluida la liguilla— bajo la premisa de tener prácticamente asegurado un lugar en la lista mundialista.

Esa lógica, más allá de ser discutible, al menos ofrecía certidumbre. Hoy, esa certeza ha sido dinamitada desde la propia estructura directiva.

JAVIER Aguirre, vamos pa´tras.

Las declaraciones de Duilio Davino, director de selecciones nacionales, no solo matizan el plan: lo contradicen.

Afirmar que la lista no es definitiva y que “no están cerrados a nada” no es una señal de apertura, sino de improvisación. En el alto rendimiento, la flexibilidad no puede confundirse con falta de rumbo.

“No estamos cerrados absolutamente a nada. La  intención es llevar el mejor equipo posible a la Copa del Mundo.

“Falta todavía mucho tiempo para dar la lista definitiva que es el 1 de junio; el 11 de mayo tenemos que dar la prelista a FIFA que es hasta máximo 55 jugadores y que al final Javier Aguirre tomará mano de esos para representar a México.»

El problema de fondo no es si la lista debe o no ser definitiva —eso es parte natural de cualquier proceso competitivo—, sino la inconsistencia en el discurso.

 Se les pidió a los jugadores compromiso anticipado bajo ciertas condiciones, y ahora esas condiciones se diluyen.

 ¿Qué mensaje recibe el futbolista que renunció a disputar instancias clave con su club? ¿Qué credibilidad puede sostener un proyecto que cambia sus reglas sobre la marcha?

Las ausencias de nombres como Carlos Rodríguez o Marcel Ruiz no hacen más que alimentar la percepción de desorden.

 No porque deban estar sí o sí, sino porque hasta hace poco eran considerados piezas casi inamovibles.

EROSIONA

La volatilidad en los criterios de selección termina por erosionar cualquier narrativa deportiva coherente.

México no puede darse el lujo de llegar al Mundial que organizará en casa con dudas estructurales.

Si la Federación Mexicana de Futbol pretende competir al más alto nivel, debe empezar por comportarse como tal,  con claridad, firmeza y respeto por sus propios procesos.

La planeación no solo se mide en convocatorias, sino en la solidez de las decisiones y la congruencia del mensaje.

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