En Marruecos, la Selección Femenil Mexicana Sub-17 vio frenado su sueño de alcanzar la gloria mundial. Un solitario gol al minuto 68, obra de Touzani, bastó para que los Países Bajos —vigentes campeonas europeas— sellaran el 1-0 que las manda a la final de la Copa del Mundo de la FIFA 2026.
Un golpe duro, de esos que no sólo se sienten en la cancha, sino en el alma de quienes creyeron que esta generación podía romper el techo de cristal que tanto tiempo ha contenido el fútbol femenil mexicano. Pero si algo dejó claro este grupo, es que la derrota también puede ser un acto de grandeza.
MÉXICO no dejó de luchar, pero falló las opciones de gol.
Un duelo tenso y parejo
El encuentro se jugó al límite, con dos selecciones que se estudiaron con respeto y se midieron con inteligencia. Durante más de una hora, el duelo fue una danza táctica en medio campo: pocas llegadas, mucha disciplina, y un constante pulso emocional. México, fiel a su estilo, buscó generar desde la paciencia, soltándose poco a poco con la valentía que ha distinguido su paso en el torneo.
JUEGO parejo en su primera parte.
La figura de Valentina Murrieta, guardameta mexicana, se agigantó en la primera mitad. Su atajada heroica, desviando con los dedos un disparo que luego besó el travesaño, fue un recordatorio de que el corazón también puede ser una herramienta táctica. Pero ni siquiera eso bastó para cambiar el destino.
El tanto neerlandés llegó casi por accidente: un saque de banda, un pase filtrado, un toque sutil… y la red que se mueve. El silencio posterior fue más elocuente que cualquier grito: México se había quedado a un gol de la historia.
Caer de pie
Habrá que reconocerlo: estas jóvenes no sólo jugaron al fútbol, sino que defendieron una idea. La de competir sin complejos, de mirar de frente a las potencias, y de demostrar que el talento mexicano no es una promesa futura, sino una realidad presente.
Ahora les tocará disputar el tercer lugar ante Brasil, un duelo que más que consuelo será una oportunidad para cerrar con dignidad y orgullo un proceso que ha dejado huella. Porque este equipo no regresa derrotado: regresa consciente de su fuerza, y con la certeza de que el futuro del fútbol femenil mexicano está en buenas manos.
El fútbol, como la vida, no siempre recompensa de inmediato. Pero cada paso deja un aprendizaje, y cada caída forja carácter. Y en ese sentido, México ha ganado más de lo que el marcador muestra.
Corea lo hizo
Sorpresa o no, la selección de Cortea del Norte avanzó a la final del Mundial Femenil de Futbol U-17 tras superar 2-0 a Brasil que olvidó su magia en el vestuario.
Con este resultado las coreanas enfrentarán a neerlandesas en duelo que dirimirá la corona del certamen.
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