La Ciudad de México será testigo, esta semana, de un episodio que trasciende las rutinas y los aparatos: la ilusión de cuatro gimnastas veracruzanas que han convertido el sacrificio en un estilo de vida.
El Centro Nacional de Alto Rendimiento (CNAR) abre sus puertas a quienes sueñan con portar el uniforme tricolor, y entre ellas figuran Kenya Mayrin Gallegos Martínez, Shaila Romina Torres Ortiz, María Fernanda Girón Mulato y Mailen Mojica Morales, integrantes del emblemático Club de Oro.

Del 24 al 25 de septiembre, la duela del CNAR será un escenario donde cada movimiento contará como un argumento para convencer al jurado de que merecen un sitio en la Selección Nacional Junior de Conjunto.
A sus 12 y 13 años, estas jóvenes ya acumulan una historia que habla de constancia y resultados. Han pasado por olimpiadas y campeonatos nacionales, han aprendido a convivir con la presión y han demostrado que la gimnasia rítmica en Veracruz tiene voz propia en el concierto nacional. Hoy, sus pasos las colocan frente a la oportunidad más importante de sus carreras juveniles.
La guía de este recorrido es la entrenadora Claudia Lizeth Torres Cruz, forjadora de talentos que han dejado huella fuera de las fronteras del país.
“Este grupo tiene la experiencia y el carácter necesarios. Sé que sabrán reflejar todo lo que han trabajado; estoy convencida de que dejarán el alma en cada ejercicio”, dijo Torres.
Las pruebas, encabezadas por Citlalli Quinta, Jenny Ponvert y la técnica nacional Verónica Domínguez, serán un examen riguroso que exige precisión con la cinta, elegancia con la pelota, armonía corporal y sincronía grupal.

No basta con la destreza individual: la magia del conjunto radica en lograr que cuatro cuerpos respiren como uno solo.
Veracruz llega con fuerza: de las ocho gimnastas estatales presentes en la convocatoria, la mitad provienen del Club de Oro. Un dato que confirma el peso de esta escuela como semillero y motor de la disciplina.

Más que un viaje competitivo, esta experiencia simboliza un punto de inflexión. Si logran integrar la selección, estas atletas no solo escribirán un nuevo capítulo personal, sino que también consolidarán a Veracruz como una potencia que no deja de crecer dentro de la gimnasia rítmica mexicana.
Porque más allá de medallas y reconocimientos, lo que está en juego es un sueño compartido: escuchar el nombre de México resonar mientras ellas, con cada giro y cada salto, lo representan con orgullo.
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