Columna de opinión

El estadio Xalapeño será, de nueva cuenta, escenario de un evento musical. Lo anuncian con bombo y platillo. 

“Nuevamente la Dirección General de Educación Física  del Estado  cae en la incongruencia  y rompe sus propios reglamentos”, afirma una fuente  que pidió y se le dio anonimato  dada  su cercanía con esa entidad.
El tema no es nuevo. Es añejo, pero se recrudece una y otra vez.

Nadie puede entrar a la pista  del enigmático escenario atlético. Están prohibidos  los zapatos  de tacón. Sólo se pueden usar tenis o calzado con suela de goma.

En contra parte, quienes custodian el escenario sí permiten ponen tarimas  en pista y campo para soportar toneladas de equipo tal y como se hizo en la presentación amenizada por  los Tigres del Norte hace tiempo.

Por cierto  hay versiones de que volverá ese grupo a Xalapa, nuevamente al “Heriberto Jara”.

Volviendo al festejo en el coso atlético lo más apropiado  sería que ubiquen al grupo o a los grupos  musicales  en el área de palco principal y que los sindicalizados estén solamente en el graderío, respetando el resto de las áreas. Ojalá y así sea, pero…

DISCURSOS

La Dirección de Educación Física del Estado   se llena la boca de discursos para informar a los usuarios que los espacios que administra,  como el estadio Quirasco y otros, no son para hacer negocios.

En caso de que el citado  espacio futbolero sea  alquilado por  equipos profesionales, estos  no pueden cobrar acceso a grada  ni vender productos. O sea que  la dependencia oficial le  saca dinero al inmueble, pero no quiere que otros lo hagan. Es su territorio, casi su “propiedad”.

Pero cuando se trata de un  evento que le convenga, entonces todo es diferente.  El que  cobra es un grupo selecto de la  DGEF, advierte nuestro informante.

Por ejemplo,  cada semana los juegos de futbol atraen mucha gente.  Cada cabeza debe desembolsar  10 pesos. Así que quienes deseen ver jugar a sus hijos, tíos, abuelos o lo que sea, deberán pagar para sentarse  en la polvosa grada.

Se dice que el recurso es utilizado para las mejoras del espacio, pero también se sabe que son los usuarios –aquellos con convenio–  quienes están soportando la remodelación del escenario haciendo su “pago” en especie.

¿Entonces a dónde va a dar ese recurso?

 O sea que los escenarios deportivos del Estado se han convertido en cajas chicas para generar dinero.

Por cierto no se dan recibos  de pago por concepto de ingreso, al menos eso sucede en el estadio Quirasco.  Y si acaso los proporcionan, los tickets no están membretados, ni foliados y tampoco traen la firma  del responsable del cobro –área o funcionario–  ni del cobrador.

Finalmente hay un empleado, muchas veces mal encarado,   en la puerta de acceso al estadio que tiene una caja de cartón sobre una mesa. En ella forma pequeñas  montañas de monedas con las que da cambio. Su figura es retadora, no siempre, pero sí seguido.

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“OJO”, SUBDIRECCIÓN DE DEPORTE

Pasemos ahora al  Parque Deportivo Colón. Se cobra el acceso para ver los juegos de chamacos  en la llamada  liga regional. Pero dentro del inmueble, ¡se cobra por entrar a los baños!  El doble cobro no se vale. Tampoco que se sigan consumiendo bebidas alcohólicas en gradas y hasta en los dugouts.

El que la indisciplina de tomar en la instalación  sea tradicional entre beisbolistas, no significa que  sea eterna. Se debe poner fin  a esa maña y claro, al negocio de algunos.  

Ese es un trabajo para Bertoldo Reyes, beisbolista de corazón, quien  está al frente de la Subdirección del deporte municipal de Xalapa.

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¡AY CHICHARITO, CHICHARITO!

Parecen  tontas las excusas de Javier “Chicharito” Hernández. Los  videos en los que elude a un pequeño que le pedía  autógrafo y luego el de haber  tirado una la bandera mexicana, muestran la realidad.

No se trata de un novato. Ese tipo de jugadores, los   “viejos lobos de mar”,  saben  muy bien lo que es interactuar con los aficionados.

A leguas se observa que la decisión  de eludir al pequeño y de no firmar la bandera mexicana fue con toda intención.

Ahora sale a decir que fueron distracciones,  actos   de desconcentración cuando  todos vemos que no es así.

Hernández Balcázar  ha mostrado problemas psicológicos en los últimos años. Eso lo obligó a enrolarse en  el futbol de la MLS.

El regresar al Continente, cerca de casa,  ha generado una tregua en su atribulado estado de ánimo. Se quitó la presión que generó su  notable  baja de juego y el  no dar el ancho en un futbol de alto nivel como el europeo. Él lo sabe y no puede engañarse a sí mismo.

¿A caso cree que  irá a Qatar con el Tri?, ¿Es por eso  que se disculpó públicamente con el niño del video al que, incluso, le quiere obsequiar una camiseta?

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De aquí a la otra.

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