LLUVIA, DRAMA Y ORGULLO

GUADALAJARA. Jal., Bajo una lluvia que convirtió cada balón en una batalla y cada llegada en una amenaza, el Clásico Tapatío volvió a demostrar que el orgullo no entiende de pronósticos.

Atlas y Guadalajara se golpearon futbolísticamente hasta repartir puntos en un empate 1-1 que mantuvo la tensión hasta el último suspiro.

El Estadio Jalisco, colmado de pasión, fue escenario de un capítulo en el que los errores, las atajadas y la resistencia escribieron una historia mucho más intensa que el marcador.

COMO se debe jugar un clásico.

Durante la primera mitad, el cero sobrevivió entre intervenciones providenciales de Camilo Vargas y disparos que encontraron en los postes a sus peores enemigos.

Pero el descanso no apagó el incendio  y  apenas iniciado el complemento, Atlas encontró la grieta que buscaba.

PROTAGONISTAS

En la foto principal, Ángel Sepúlveda y Camilo Vargas, delantero chiva y arquero zorro, protagonistas del clásico tapatío.  

Al minuto 52, Kevin Zenón le ganó la espalda a la defensa rojiblanca y definió con potencia para desatar la euforia de la afición atlista. El golpe obligó a Chivas a abandonar las precauciones y lanzarse por una igualada que se resistía.

La oportunidad llegó desde los once pasos. Tras la revisión del VAR, Ángel Sepúlveda tuvo en sus botines la posibilidad de cambiar el destino del encuentro. Sin embargo, al 75’, Vargas adivinó la intención y detuvo el penalti, erigiéndose como el gran muro rojinegro.

Parecía la noche del Atlas. No fue así.

ATLAS estuvo cerca del triunfo, pero Chivas nunca dejó de luchar.

Al minuto 86, Sepúlveda encontró su revancha, apareció dentro del área y mandó el balón a las redes para firmar el 1-1. El delantero pasó del desencanto a la reivindicación en una tarde donde nadie podía dar nada por terminado.

SEPÚLVEDA se salvó y salvó al Rebaño.

Todavía hubo espacio para otro sobresalto. Guadalajara se quedó con diez hombres tras la expulsión de Kevin Castañeda, y Raúl Rangel, el ‘Tala’, evitó la caída rojiblanca con una intervención crucial ante el remate de Sánchez Purata en el agregado.

EL ORGULLO SIGUE EN JUEGO

El silbatazo final dejó sensaciones encontradas. Atlas lamentó una victoria que tuvo al alcance; Chivas celebró una reacción que lo mantuvo con vida. El Guadalajara llegó a 19 puntos y los rojinegros a 18.

El  punto puede saber a premio o a castigo. Esta vez, la lluvia se llevó la victoria de ambos, pero dejó intacta la rivalidad,  en Guadalajara, el orgullo nunca se juega a medias.

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