Columna de opinión

LA COPA Chivas para equipos juveniles e infantiles se ha convertido en un “Atenas del futbol”. Convergen  en ese evento personalidades  que pueden  dejar muchas enseñanzas. Esto debe ser benéfico  para  jugadores y entrenadores, sin descartar a  directores técnicos.

Pero hay quienes  creen saberlo todo. No dan paso  al aprendizaje de nuevas formas de trabajo. A este tipo de estrategas les cuesta  preguntar, les duele ser instruidos,  porque creen que se demerita su personalidad. Nada más absurdo.

Una gama de formas de diferentes trabajos se descubren en estas citas futboleras en las que también  toman parte equipos de más allá de las fronteras mexicanas.

 Delfines de  Xalapa es la  única entidad xalapeña que asistió a esta prestigiosa justa. Ojalá y  más equipos de esta capital tuvieran, año con año, la oportunidad de experimentar  vivencias como las que ofrece este torneo.

Vamos  más allá. Los resultados de cancha son positivos desde cualquier  punto que se observe porque dan paso a la parte cognitiva, al futbol-experiencia-enseñanza-actitud  la que, al tiempo, resulta ser clave en el éxito formativo y de desarrollo de los infantes.

¿FRACASO?

El fracaso tiene como definición  el “resultado adverso de una cosa que se esperaba sucediese bien”.

¿A qué  van los equipos infantiles   a una copa como la de Chivas? Se involucran como objetivos muchas cosas: la manera de viajar,  la disciplina en el autobús y  los hoteles. La disciplina de la puntualidad para sentarse en el comedor así  como para descansar, el orden de  organización antes de los partidos, etcétera.  Pero hay una aún más importante: la forma de asimilar la victoria y la derrota.

Es  en este último punto  se debe trabajar  con los pequeños porque muchas veces una la actitud a  lo adverso    es lo que forma el carácter. Debe entenderse que el esfuerzo  total en un partido de futbol  es ya un éxito, in dependientemente del marcador. Entonces  el beneficio se obtiene con  las ganas y entrega del pequeño ante un rival que puede ser de mayor o menor volumen de potencia.

No hay que olvidar que  también hay que divertirse. El futbol es alegría, es una “melodía con los pies”.

PADRES DE FAMILIA

No es una condicionante  que, para hacer una crítica,  los padres de familia sepan de futbol, de reglamentación o de administración deportiva, de preparación física y de otras tantas cosas que rodena el juego.

Pero hay que saber las formas para criticar de lo que sí sabe.  La gran mayoría de los progenitores  no conocen  a fondo aquello que los entrenadores han hecho parte de su formación en el futbol.  Hay que saber criticar y para ello hay que preguntar, hay que  empaparse de los temas a exponer si es que existe una postura contraria al trabajo técnico, táctico o físico y ¡no simplemente porque se perdió el partido!

De aquí a la otra.

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