Fue el mejor gol de Hugo Sánchez y de todos los que el Real Madrid ha anotado hasta el momento en su larga historia que data desde 1902, año de su fundación.
Era un 10 de abril, pero del año 1988. Estadio lleno, partido difícil. Logroñés, el rival incómodo para todos sus rivales.
De pronto se sucedió. Los astros se unieron. El instante generó un silencio absoluto. Lo mecánico y artesanal de la jugada paralizó el corazón de todos, incluyendo compañeros y rivales… hasta el árbitro y sus asistentes seguramente se congelaron.

Cabe decir que la zaga de Logroñés dejó solo a Hugo, pero la ejecución fue fantástica en toda la extensión de la palabra, exacta, precisa, lo más cercano a la perfección.
“Fueron los 3 minutos más más bonitos que he sentido como futbolista en toda mi carrera”, dijo el crack azteca.
“Fue una sensación maravillosa, lo festejé con mis compañeros. Butragueño, Míchel, Martín Vázquez que fue el que me dio el pase y me dijeron: ‘qué locura lo que has hecho’ porque me veían en los entrenamientos ensayar los remates. Así que fue un momento histórico e inolvidable…”
“Señorgol”
SI usted lee la palabra Logroñes al revés dirá “señorgol”. Así fue ese tanto, un señor de señores”
Faena a Lavolpe
Hugo aseguró que durante su carrera anotó 30 o 40 goles de chilena. Se recuerda aquel par de goles uno de “chilena” y otro de “tijera” que Hugo le hizo al Atlante en una misma temporada (1979-1980). Se los marcó a Ricardo Antonio Lavolpe, el altivo guardameta argentino que trató de minimizar el gol.

“No me volverá a meter otro gol igual ni en 100 años”, dijo el cancerbero sudamericano. Pero en la segunda vuelta de esa temporada Hugo lo volvió a hacer dejando perplejo al “bigotón”, tragándose su furia.

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